Sandro Olaza Pallero*
1. Introducción
Estanislao S. Zeballos fue el primer presidente y organizador del Instituto Popular de Conferencias y en el 25° aniversario de su fallecimiento en la sesión del 20 de mayo de 1950 se realizó un homenaje en su honor donde se puede apreciar un resumen de su trayectoria pública. Gregorio Aráoz Alfaro presidente de esta institución destacó que como lo había recordado varias veces Ezequiel P. Paz director de La Prensa y fundador del Instituto, Zeballos no solo asumió la presidencia de su consejo directivo, sino que también redactó sus “Fines” y le imprimió sus características y dinamismo: “Pero su acción en la organización y orientación de nuestro Instituto no fue sino uno de tantos objetivos y de tantas tareas que le preocuparon. Zeballos fue, en efecto, periodista, parlamentario y hombre de Estado, profesor universitario, jurisconsulto, diplomático, hombre que se interesó profundamente en todos los progresos y adelantos de la nación, alcanzando en todas esas esferas de actividad, un altísimo prestigio y una autoridad incontrastable. Fue hasta geógrafo y geólogo, siendo fundador de varias asociaciones científicas. En materia de literatura escribió desde los primeros artículos ligeros en su juventud, hasta las editoriales resonantes de La Prensa que todo el mundo leía, y desde las novelas históricas y geográficas sobre asuntos indígenas, que tanto me interesaron cuando era estudiante, hasta los tratados de diplomacia americana y de crítica constitucional que fueron sus últimos trabajos. La justicia de la historia no ha llegado aún para Estanislao Zeballos”. Aráoz Alfaro mencionó que Zeballos luchó frecuentemente con violencia y era natural que despertara envidias y enemistades. En cincuenta años de vida pública sus adversarios le hicieron críticas sarcásticas en detalles insignificantes. “Pero ocultaban con esas críticas todo lo grande, todo lo importante, todo lo patriótico que hacía”. Agregaba Aráoz Alfaro que: “Cuando a los 70 años de edad, pocos meses antes de su muerte, fue invitado a dar conferencias en Estados Unidos, sólo una inspiración de bien nacional pudo hacerlo aceptar. Estaba seriamente enfermo y los médicos y su familia se oponían tenazmente al viaje. No podía ya desoír honores. Había alcanzado los más grandes a que un hombre de talento pueda aspirar en la cátedra y en el periodismo, en la magistratura, en el derecho, en el Parlamento, en el gobierno y en la diplomacia. Fue, como dijo en Williamstown, por ser un amigo leal de Estados Unidos, a buscar allí una consagración más para el nombre argentino. Tenía la conciencia de que el derecho -el derecho civil, el constitucional y el internacional privado- habían sido dignamente y altamente proclamados en su país”. Aráoz Alfaro recordó que Zeballos fue escuchado en Estados Unidos por un grupo selecto de juristas y luego viajó a Europa y al llegar a Liverpool expiró: “Bien ha dicho Leopoldo Lugones: Como a todo verdadero varón, puede hacérsele el mejor elogio con decir que su último día señaló su último trabajo”. Zeballos al presidir el Instituto Popular de Conferencias pronunció el discurso inaugural el 8 de julio de 1915 y sus posteriores disertaciones fueron “El sentimiento religioso en el arte” (2 de agosto de 1918); “Cuestiones y legislación del trabajo” (27 de junio de 1919); “El Estado frente a la cuestión social” (27 de mayo de 1921); “La International Law Association. Influencia de la República Argentina en los progresos del Derecho Internacional" (27 de octubre de 1921); y “Los valores políticos y sociales del presente” (26 de marzo de 1922) [1].
En su conferencia sobre Zeballos, Horacio Rivarola dijo: “Su nombre se abre apresurado paso en el tiempo; alumno del Colegio Nacional de Buenos Aires, pero después de ser instalado; Colegio Nacional, como lo llamó Mitre; Nacional, como aun antes, según documentos oficiales, se designó al que fundó Urquiza en Concepción del Uruguay, nombre que expresó anhelos, en reacción contra el localismo inmediato; Colegio Nacional, para que sirviera a la nación y no a determinada provincia, para que sus alumnos que provenían de todas partes, pudieran decir que los educó la nación”. Recordaba que Zeballos casi adolescente integró como secretario la Comisión Popular de salubridad presidida por José C. Paz para la defensa contra la fiebre amarilla. Posteriormente se destacó como reportero, investigador de la naturaleza, estudiante de ingeniería, abogado, director de diarios, diputado en tres períodos y tres veces ministro. Zeballos se enorgulleció en la presentación que le hizo el senador Pierantoni en una universidad italiana: “Es un antiguo ministro de relaciones exteriores ascendido a profesor de la Universidad de Buenos Aires”. En la trayectoria de Zeballos rememorada por Rivarola agregaba que fue teniente coronel de guardias nacionales. Miembro del club naval, director de Correos y Telégrafos, ministro diplomático, presidente de la Sociedad Científica y de la Sociedad Rural, del Club del Progreso, del Círculo de Periodistas, miembro correspondiente de numerosas asociaciones extranjeras, poeta, autor de centenares de obras sobre derecho, literatura, ciencias naturales, temas militares, agrícolas, económicos, pedagógicos, históricos, nombres históricos y lingüísticos, de viajes de estudio y autor de proyectos de códigos. Zeballos fue un hombre de la Generación del Ochenta que se sintió con el mandato de transmitir a la posteridad la impresión de paz y orden derivados de la organización constitucional. “Zeballos perteneció a esa generación del 80 y ello explica, así sea parcialmente, que su principal preocupación fueron el bien de la patria”. Fue presidente de la Cámara de Diputados y perito en cuestiones internacionales cuando en 1889 el presidente Miguel Juárez Celman lo convocó para ser ministro de Relaciones Exteriores. En ese puesto dio rápida solución a cuestiones inmediatas pendientes.
Recordaba Rivarola que en 1906 hubo una diferencia entre los ministros de Hacienda y Marina sobre el aumento del poder naval y la forma de llevarlo a la práctica. El presidente José Figueroa Alcorta no obstante el parecer de sus ministros Manuel Augusto Montes de Oca, Norberto Piñero, Federico Pinedo, Rosendo Fraga, Onofre Betbeder, Miguel Tedín y Exequiel Ramos Mejía convocó a una junta de notables para pedir su opinión. Integraban esa junta José Evaristo Uriburu, Bernardo de Irigoyen, Benjamín Victorica, Antonio Bermejo, Juan José Romero, Estanislao S. Zeballos, Marco Avellaneda, Calixto de la Torre, Guillermo Udaondo y Leopoldo Basavilbaso. Dijo Rivarola: “Fue notable el discurso y el poder de convicción que empleó Zeballos: consta aquél en una edición muy reducida, de la que he podido obtener un ejemplar”. Poco después fue convocado por Figueroa Alcorta para ocupar el ministerio de Relaciones Exteriores por su valía como hombre de Estado. Los últimos meses también desempeñó el ministerio de Instrucción Pública con carácter interino y suscitó envidias y debió alejarse de la función pública. También rehusó el ministerio de Justicia e Instrucción Pública que le ofreció Figueroa Alcorta [2].
2. Zeballos precursor de la Reforma universitaria
La reforma universitaria fue originada por un malestar de los alumnos en la Universidad de Córdoba a fines de 1917 y desembocó en una huelga a principios de 1918. El presidente Hipólito Yrigoyen dio su apoyo a la Reforma Universitaria y ordenó la intervención de la alta casa de estudios. Los hechos se repitieron en otras universidades argentinas y se extendió por toda Hispanoamérica. Por otra parte, la renovación ideológica y académica llegaba a la Universidad a través del movimiento reformista, que a pesar de sus avatares en el transcurso de un siglo influyó en el sistema actual de las altas casas de estudio. Estas transformaciones en la vida académica se resumían en las palabras de Yrigoyen pronunciadas en la apertura del Congreso en 1919. Mencionaba que el espíritu nuevo que las impulsaba por imperio de la reforma, apenas comenzada produjo un evidente mejoramiento en el régimen de su gobierno, en la organización de sus cuerpos directivos, en la orientación de su docencia y en la técnica de sus métodos de enseñanza “desenvolviéndose dentro de normas liberales y francamente democráticas, cual corresponde a las exigencias renovadoras de la civilización argentina” [3]. Uno de los antecedentes más importantes de la Reforma de 1918 fue el movimiento estudiantil llamado El 13 de Diciembre, que intentó cambiar las estructuras de la Universidad de Buenos Aires. La causa del estallido del conflicto fue el suicidio del estudiante Roberto A. Sánchez el 12 de diciembre de 1871 [4].
El 12 de diciembre de 1871 a las dos de la tarde y después de haber sido reprobado por la mesa examinadora, Sánchez se retiró a su casa ubicada en la calle Belgrano al lado de la iglesia Montserrat, se encerró en su cuarto y escribió varias cartas. Se escuchó una detonación y luego un grito desesperado. Las personas de la casa corrieron a la habitación y lo encontraron en el suelo con el cráneo destrozado. El jefe de la Comisaría 4° remitió el parte a la jefatura de Policía donde expresaba: “Como a las cuatro de la tarde del día anterior el infrascrito tuvo conocimiento de que en la casa de la calle Belgrano número 323 se había suicidado de un balazo que se pegó en las sienes con el revólver que se remire a V. S., el joven Roberto A. Sánchez, sanjuanino, de 22 años, soltero, estudiante. En vista de lo expuesto, el que firma ordenó al escribiente Villafañe se trasladase inmediatamente al paraje indicado y después de prestarle los auxilios necesarios por medio de los facultativos doctores Silva y Malaver, quienes manifestaron que ya había expirado, se procedió a investigar las causas que habían motivado el referido hecho, y según la exposición de la señora doña Rosa Carril de Mendieta, pariente del suicida y dueña de la casa, resulta que hallándose ella con su familia en las piezas interiores, vieron que Sánchez entraba de la calle para su habitación y que al momento oyeron la detonación de un tiro, razón por la cual corrieron a la pieza de Sánchez y ya lo vieron caído en el suelo y con una herida en la cara; agregó que suponen que al verificar Sánchez dicho acto lo ha hecho por haber salido mal en sus exámenes de segundo año de Derecho, que estudiaba en la Universidad, siendo todo lo que puede manifestar en este incidente” [5].
Al día siguiente en momentos en que se realizaba el velatorio de Sánchez, sus compañeros convocaron a un mitin instando a emprender la lucha para lograr que se reformara la Universidad de Buenos Aires. Los alumnos Estanislao S. Zeballos, Avelino Verón, Juan Carlos Belgrano, Adolfo Lamarque y Luis Sarmiento se entrevistaron con el gobernador Emilio Castro para que se investigaran los hechos y se destituyera a los profesores Ezequiel Pereyra y Aurelio Prado y Rojas, responsables de la reprobación de Sánchez [6]. Entre los estudiantes cursantes del Departamento de Jurisprudencia en 1871 se puede mencionar a Dalmiro Alsina, Faustino Alsina, Octavio Amadeo, Pedro Argerich, Juan Carlos Belgrano, Carlos Bonorino, José María Bustillo, Miguel Cané, José María Cantilo, Ángel P. Carranza, Estanislao Castilla, Juan José Castro, Luis Correa Larguía, Julio Costa, Joaquín Cullen, Wenceslao Escalante, Severo Fernández, Javier Figueroa y Figueroa, Nerestan Fredes Molina, Juan Girondo, Indalecio Gómez, Faustino Jorge, Emilio Lamarca, Adolfo Lamarque, Alberto Larroque, Nicolás Leiva, Lucio V. López, Paulino Llambí, Ernesto Madero, Félix Malato, Manuel Mantilla, Mariano Marcó, Cosme Mariño, Teófilo Martínez, Adolfo Massot, Miguel J. Morel, Miguel L. Noguera, José Antonio Olmos, Abel Ortiz, Alberto Palomeque, Ernesto Pellegrini, Ángel Pereyra, Enrique S. Quintana, Ezequiel Ramos Mejía, Francisco Ramos Mejía, Juan M. Rivera, Cornelio Saavedra Zavaleta, Dalmiro Sáenz, Roque Sáenz Peña, Adolfo Saldías, Roberto N. Sánchez, Luis Sarmiento, Miguel Sorondo, Juan Manuel Terán, José Vicente Urdapilleta, Avelino Verón, Ramón Videla Dorna, José Matías Zapiola y Estanislao S. Zeballos. Varios de ellos se destacaron como juristas, docentes y políticos. Otros no terminaron la carrera de Jurisprudencia y siguieron otras profesiones [7].
El rector Juan María Gutiérrez presentó un interesante proyecto de ley orgánica para todo el sistema de enseñanza, que concebía a la institución como un conjunto de facultades y establecía el sistema de concursos para la adjudicación de las cátedras. Sin embargo, el proyecto no fue tratado, a pesar de que durante aquellos primeros años de la década de 1870, era evidente la necesidad de poner en marcha una reforma del sistema de organización universitaria de la provincia. Los conflictos que estallaron en Medicina y Jurisprudencia eran un reflejo de la problemática. Desde el periódico 13 de Diciembre los estudiantes no se mostraban optimistas con este proyecto de Gutiérrez al que consideraban liberal y progresista y que provocaría poderosas resistencias “en aquella parte conservadora de nuestra Legislatura, que ya en diversas épocas ha esgrimido con ardor la espada contra la reforma de la enseñanza”. Los estudiantes en su plan de colaboración proponían la realización de exposiciones sobre las materias y su publicación con el visto bueno de las autoridades [8].
3. Zeballos decano interventor en la Facultad de Derecho
La autonomía universitaria ya había sido consagrada por la Ley Avellaneda pero de forma muy limitada y como un tema de gobierno de la Universidad más que como autonomía académica. Por otra parte, las protestas estudiantiles de las Facultades de Derecho y Medicina de la Universidad de Buenos Aires entre 1903 y 1906 tuvieron un carácter reivindicatorio. Los reclamos eran contra el sistema de exámenes, por la modificación de los planes de estudio, rechazo de la designación de los profesores titulares según los arbitrarios criterios de la Academia y en oposición al arcaísmo cultural [9]. Aimismo, la ordenanza sobre alumnos regulares y libres ocasionó una queja del Centro de Estudiantes de Derecho al decano Wenceslao Escalante, quien dispuso la clausura de la Facultad en 1907. Esta normativa estableció que en los exámenes anuales los estudiantes de cada asignatura podían ser regulares o libres. Según el artículo 2° los estudiantes regulares tenían que asistir a más de la mitad de las clases dictadas durante el año por los profesores titulares y suplentes. También se los consideraba en la misma categoría, a los que, con una asistencia mínima de un veinticinco por ciento de las clases, fueran aprobados en dos pruebas escritas rendidas en julio y octubre. A su vez, los alumnos libres eran los que no cumplían ninguna de las condiciones establecidas en el artículo 2°. Por su parte, en el artículo 15 se dispuso que la ordenanza iba a regir desde el 1° de abril de 1907 [10].
En ese tiempo el cuerpo de profesores de la Facultad de Derecho estaba impartido por personalidades prestigiosas como Carlos Octavio Bunge, Antonio Dellepiane, Carlos Ibarguren y Estanislao S. Zeballos. De esta forma el horario de la cursada de asignaturas era el siguiente: Lunes, miércoles y viernes de 9 a 10 a. m. Primer año: Filosofía General (Amadeo Gras); segundo año: Derecho Romano II parte (Carlos Ibarguren); cuarto año: Derecho Comercial I parte (Juan Carlos Cruz); quinto año: Derecho Procesal I parte (Máximo Castro); sexto año: Internacional Privado (Estanislao S. Zeballos). Lunes, miércoles y viernes de 10 a 11 a. m. Primer año: Derecho Romano I parte (Ernesto Weigel Muñoz); segundo año: Derecho Civil libro I (José Galiano); tercer año: Derecho Civil libro II (Rómulo Etcheverry); cuarto año: Derecho Civil libro III (Juan Ángel Figueroa); quinto año: Filosofía del Derecho I parte (Antonio Dellepiane); sexto año: Filosofía del Derecho (Wenceslao Escalante). Martes, jueves y sábado de 10 a 11 a. m. Primer año: Introducción (Carlos Octavio Bunge); segundo año: Economía Política (Manuel M. de Iriondo); tercer año: Finanzas (Francisco J. Oliver); cuarto año: Derecho Constitucional (Carlos Rodríguez Larreta); quinto año: Derecho Civil libro IV (Baldomero Llerena); sexto año: Derecho Procesal II parte (Francisco Canale). Martes, jueves y sábado de 9 a 10 a. m. Primer año: Revista de la Historia (Emilio Giménez Zapiola); segundo año: Internacional Público (Eduardo L. Bidau); tercer año: Derecho Penal (Osvaldo M. Piñero); cuarto año: Ley de Minas y Rural (Matías Sánchez Sorondo); quinto año: Derecho Administrativo (Adolfo F. Orma). Para los alumnos previos del plan antiguo en la materia Derecho Comercial II parte (Leopoldo Melo) [11].
El 11 de septiembre de 1918, el presidente Yrigoyen aprobaba la reforma proyectada por el Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires. De esta forma el Consejo Superior estaría integrado por un rector, los decanos de las Facultades y dos delegados que cada una de éstas nombrara. Los Consejos Directivos nombrarían sus miembros a propuesta de una asamblea compuesta de todos los profesores titulares y de los estudiantes. El decano duraría tres años en su cargo y podía ser reelecto con intervalo de un período. También se darían cursos libres, conferencias o lecciones sobre cualquier asignatura correspondiente al plan de estudios de cada Facultad [12]. De acuerdo a las reformas de los estatutos, el 5 de octubre de 1918 se designó a Zeballos para el gobierno de la Facultad de Derecho. El rector Eufemio Uballes facultaba a los delegados designados a organizar y convocar las asambleas electorales. Por la misma fecha se comunicó al decano Adolfo Orma la reforma de los estatutos y la designación de Zeballos a fin de que le hiciera entrega del cargo con las formalidades del caso. A continuación, le agradecía sus valiosos servicios prestados a la institución universitaria [13].
Zeballos cuando recibió su nombramiento como delegado del rector en la Facultad de Derecho, respondió que su reorganización se haría con dificultades y lo aceptaba en homenaje a la obra iniciada por el rector: “Convencido de la bondad de las reformas maduradas por el Consejo Universitario y por el Poder Ejecutivo, grato me será presidir cuidadosamente su eficaz implantación en nuestra Facultad” [14]. El 22 de octubre de 1918 Zeballos comunicaba al rector que en la fecha se había celebrado la asamblea constitutiva de la Facultad de Derecho. Fue la reunión más numerosa de profesores que se hizo en la Facultad con el fin de elegir autoridades. De la asamblea constituyente participaron los profesores titulares Zeballos, Eduardo Prayones, Jesús H. Paz, Alfredo Colmo, Héctor Lafaille, Ernesto Weigel Muñoz, Juan Carlos Cruz y Ramón S. Castillo, entre otros. También los alumnos Rafael Gramajo Machado, Ricardo Etcheverry Boneo, Manuel Miranda Naón, Vicente Digiorgio, Vicente Mihura, Erasmo Goti, Abraham Rosenvasser, Elvio P. Rossio Montero, Guillermo Remis, Vicente Rodríguez Rivas, Julio A. Sojo y Raúl de Labougle. De la votación a decano, Zeballos sacó sesenta votos, Carlos Ibarguren cuatro votos, Orma dos votos, Leopoldo Melo dos votos y tres en blanco. Resultaron electos al Consejo Superior, David de Tezanos Pinto y Carlos Alfredo Becú, titulares; y Jaime F. de Nevares y Raymundo Salvat, suplentes. Como consejeros Leopoldo Melo, Tomás Jofré, Alfredo L. Palacios, Colmo, Vicente C. Gallo, Castillo, Carlos F. Melo, Prayones, Hugo Cullen, Enrique Ruiz Guiñazú, Honorio Pueyrredón, Esteban Lamadrid, Félix Martín y Herrera y José Oderigo [15]. Zeballos tomó posesión del decanato el 24 de octubre en un acto solemne con la presencia de los consejeros, personal docente y alumnos de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Pronunciaron discursos Zeballos, Jesús H. Paz y el alumno Julio A. Sojo. También concurrieron delegados de las Facultades de Medicina, Ciencias Económicas y Agronomía [16]. El 22 de noviembre de 1918, el decano dispuso la entrega de diplomas de honor a Mauricio Julio Beck, Santiago Epanimondas Biggi, Tomás Darío Casares, Alfredo Heidenreich, Walter Jakob y Augusto Rodríguez Larreta. La medalla de oro correspondiente al curso de 1917 fue para el alumno Oscar Ezequiel Carbone [17].
Varios de los estudiantes que se recibieron en la Facultad de Derecho en 1918 se destacarían en la vida política: Isidoro Aramburú y Leandro Meiners (radicales), José Carlos Predolini Parera (conservador); Alfonso Manuel Corona Martínez (socialista); y Calixto Lassaga (h) (Liga Patriótica Argentina). Docentes como Bonifacio Bidau, Eduardo Juan Bullrich y Graciano Reca. En el mundo de la cultura sobresalieron Bernardo Canal Feijóo, Juan Delibano Chazarreta, Delio Panizza y Agustín de Vedia. También los decanos de las Facultades de Derecho y de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires José Peco y José María Monner Sanz. Los magistrados Eleodoro Ortiz Lobos y José Lorenzo Urdapilleta y el diplomático Eduardo Luis Vivot [18]. Ese mismo año, María Laura López Saavedra, fue la segunda abogada egresada de la Universidad de Buenos Aires. Nacida en Buenos Aires en 1891, estudió en el Liceo Nacional de Señoritas de la Capital e ingresó en la Facultad de Derecho el 29 de febrero de 1912. Fue una alumna distinguida y en la solicitud de su diploma de abogada mencionaba “27 años de edad, natural de Buenos Aires, domiciliada en la calle Lautaro 371” [19]. Zeballos fue decano de la Facultad de Derecho entre 1918 y 1919 y en el discurso de inicio del año lectivo sostuvo que la facultad “no debe ya existir rezagada como fuente de satisfacciones utilitarias” para los que ambicionaban títulos profesionales, sino “los que quieran fortificar y regenerar su mentalidad”. Sería una casa abierta a la intelectualidad argentina “gabinete de investigación, libre pero no licencioso, ni irresponsable de las necesidades y de las aspiraciones comunes”. Como decano enfrentó una situación crítica con agitaciones promovidas por el movimiento reformista. Sin embargo, Zeballos defendió su autoridad y ni la violencia pudo doblegarlo. No tuvo el apoyo del rectorado en confusas situaciones y cesó de facto el 30 de octubre de 1919 [20].
Según Daniel Antokoletz el decanato de Zeballos fue brillante, pero sufrió amarguras en el contexto del apogeo de la reforma universitaria y algunos de sus dirigentes tenían motivos propios para hostilizarlo. Después de varias incidencias desagradables, Zeballos presentó su renuncia. Un cuarto de siglo antes los estudiantes demostraban mayor interés por las clases de la Facultad, donde se llenaban las aulas de la calle Moreno, a pesar de que la que la reforma universitaria introdujo la asistencia libre. Recordaba Antokoletz las lecciones a los estudiantes: “Cómo sería que hasta mis modestas clases de Derecho Internacional Público atraían grandes masas de alumnos que a mí también me prodigaban aplausos, cuando los merecía” [21]. Julio V. González comentó la huelga violenta de los alumnos de la Facultad de Derecho en contra de Zeballos en los meses de septiembre y octubre de 1919. Insistió en que el estatuto universitario no fue muy democrático “por aquello de las clases en que se divide al pueblo: clase de profesores y clase de estudiantes”. Lo rechazó porque es “natural que no podamos seguir estrictamente la ficción republicana” y “nos llevaría a desahuciar la constitución como reaccionaria” [22]. El dirigente radical Jorge Farías Gómez recordó que cuando era estudiante de Derecho había tirado un tomate que fue a dar en la pechera de Zeballos “quien había ido a calmar los ánimos de una asamblea estudiantil”. Los alumnos estaban haciendo una huelga en solidaridad con los de Córdoba y junto a Farías Gómez se encontraba el estudiante de ingeniería Astudillo, quien también como el primero sufrió la represión de la policía. Entonces los alumnos se dispersaron y Farías Gómez fue el único que se quedó a enfrentar a los agentes policiales. Fue detenido y después de unos meses fue llamado por el presidente Yrigoyen, quien lo retó en una dependencia de la Casa Rosada por su actitud contra el decano Zeballos: “Yo tenía 18 años y estaba en la Juventud Radical donde siempre me destacaba como un muchacho de primera fila o de esos que van al frente” [23].
Notas:
[1] Aráoz Alfaro, Gregorio, “Elogio del doctor don Estanislao Severo Zeballos. Discurso del presidente, doctor Gregorio Aráoz Alfaro”, en Anales del Instituto Popular de Conferencias. Trigésimo quinto ciclo año 1949, Buenos Aires, 1950, t. XXXV, págs. 7-9.
[2] Rivarola, Horacio C., “Elogio del doctor don Estanislao Severo Zeballos en ocasión del vigésimoquinto aniversario de su fallecimiento”, en Anales del Instituto Popular de Conferencias. Trigésimo quinto ciclo año 1949, Buenos Aires, 1950, t. XXXV, págs. 9-10.
[3] “La Reforma Universitaria”, en Documentos de Hipólito Yrigoyen. Apostolado. Obra de Gobierno. Defensa ante la Corte, Buenos Aires, Senado de la Nación-Secretaría Parlamentaria, 1986, pág. 135.
[4] Véase, Guaglianone De Delgado Fito, Manon V., “El 13 de Diciembre”. Los universitarios reformistas de 1871, Buenos Aires, Edición de la autora, 1976; Ortiz, Tulio, Historia de la Facultad de Derecho, Buenos Aires, Facultad de Derecho-Universidad de Buenos Aires, 2004; y Quiroga, Marcial I., La reforma universitaria de 1874 su centenario. Disertación pronunciada en el Instituto Popular de Conferencias el 9 de agosto de 1974, Buenos Aires, Edición del autor, 1975.
[5] Espinosa, Valentín, Mis cartas a La Prensa 1971-2003, Buenos Aires, Dunken, 2004, págs. 25-26.
[6] Quiroga, La reforma universitaria de 1874…, pág. 20; Guaglianone De Delgado Fito, “El 13 de Diciembre”, pág. 4.
[7] Archivo Histórico de la Universidad de Buenos Aires “Presbítero Antonio Sáenz” (en adelante AH-UBA), Libro de Matrículas de Jurisprudencia 1868-1872, pág. 203 y Libro de Matrículas de Jurisprudencia 1871, págs. 8-18.
[8] Guaglianone De Delgado Fito, “El 13 de Diciembre”, págs. 30-31. Buchbinder, Pablo, Historia de las Universidades Argentinas, Buenos Aires, Sudamericana, 2010, pág. 55.
[9] Caldelari, María, “Turbulencias y Reforma en la Universidad de Buenos Aires”, en La Gaceta Universitaria 1918-1919. Una mirada sobre el movimiento reformista en las universidades nacionales, Buenos Aires, Eudeba, 2008, págs. 34-35.
[10] Véase, “Texto íntegro de la nueva ordenanza sobre alumnos regulares y libres”, en Revista del Centro de Estudiantes de Derecho n° 1, Buenos Aires, Abril de 1907, vol. I, págs. 23-25.
[11] Véase, “Horario para 1907”, en Revista del Centro de Estudiantes de Derecho n° 1, Buenos Aires, Abril de 1907, vol. I, págs. 25-26.
[12] Véase, “Decreto del P. E.”, en Revista de la Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, t. XLII, 1919, págs. 21-24.
[13] Véase, “Designación de los delegados que tienen a su cargo el gobierno de las facultades”, en Revista de la Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, t. XLII, 1919, págs. 25-26.
[14] Véase, “Notas de comunicación de los nombramientos a los delegados y aceptación de éstos”, en Revista de la Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, t. XLII, 1919, págs. 26-36.
[15] Véase, “Notas de comunicación…”, págs. 26-36.
[16] Véase, “Toma de posesión de las nuevas autoridades”, en Revista de la Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, t. XLII, 1919, págs. 37-40.
[17] AH-UBA, Caja 209 Derecho 1918.
[18] AH-UBA, Caja 210 Rectorado 1918. Véase, Cutolo, Vicente Osvaldo, Nuevo Diccionario Biográfico Argentino, Buenos Aires, Elche, 1968-1969, ts. I y II; Cutolo, Vicente Osvaldo, Historiadores argentinos y americanos, Buenos Aires, Casa Pardo, 1966; Cutolo, Vicente Osvaldo, Novísimo Diccionario Biográfico Argentino (1930-1980), Buenos Aires, Elche, 2004, t. I; y Pereira, Enrique, Diccionario Biográfico Nacional Unión Cívica Radical, Buenos Aires, Fundación Instituto de Pensamiento y Formación Moisés Lebensohn, 2012, 4 ts.
[19] Legajo de alumna de María Laura López Saavedra-Facultad de Derecho y Ciencias Sociales 1912. AH-UBA, FD-A-01-083.
[20] Véase, Scotti, Luciana B., “Estanislao S. Zeballos: maestro de la escuela argentina de Derecho Internacional Privado en la Universidad de Buenos Aires”, en Ortiz, Tulio (coordinador), Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Enseñanzas de su historia, Buenos Aires, Departamento de Publicaciones de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, 2015, págs. 151-176.
[21] Antokoletz, Daniel, Páginas vividas, Buenos Aires, El Universitario, 1945, pág. 113.
[22] González, Julio V., La Reforma Universitaria, Buenos Aires, Sagitario, 1927, t. II, pág. 25.
[23] Véase, Farías Gómez, Jorge, “La Sucesión de Yrigoyen”, en Todo es Historia n° 121, Buenos Aires, Junio de 1977, págs. 93-95.
* en Revista de Derecho, Historia y Letras “Estanislao S. Zeballos” n° 1, Buenos Aires, Septiembre 2022. ISSN 3008-9700.










