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lunes, 20 de junio de 2011

ARTIGAS Y LA “JUNTA DE MAYO”: UN PROBLEMA DE INTERPRETACIÓN HISTÓRICA DE HECHOS Y DOCUMENTOS PROBADOS

Por Alberto Umpierrez




Ciudadanos frente al cabildo abierto del 22 de mayo de 1810.

José de Artigas y su secretario el padre Monterroso (por Pedro Blanes Viale).
Convengamos en que la Historia es una Ciencia y como tal debe basarse en hechos y documentos probados. Pero también, como todas las Ciencias sin excepción, tiene algo de Arte, de Filosofía y de Política, en tanto los hechos se relacionan y se interpretan en función de determinados criterios o paradigmas cuya “objetividad”, en el mejor de los casos, radica en un consenso entre varios historiadores que en principio configuran al menos una corriente de opinión.
Mucho se discutió y se sigue discutiendo sobre la relación entre José Artigas y la Junta Gubernativa establecida en Buenos Aires a partir del 25 de Mayo de 1810. Uno de los elementos centrales que sirven de prueba para demostrar su adhesión y subordinación a esa Junta es el famoso “Plan de Operaciones” cuya redacción se atribuye a su Secretario Mariano Moreno. No es el único elemento de juicio, pero nos focalizaremos en él asumiendo, junto con la mayoría de los historiadores, que efectivamente fue obra de Moreno y expresa una tendencia “jacobina” (revolucionaria republicana).
En el mencionado Plan se establece como principal objetivo estratégico promover una insurrección popular en la Banda Oriental que, al cabo de seis meses, habría de terminar con el poderío español en Montevideo. Luego se pensaba seguir adelante en la guerra revolucionaria insurreccional en la Provincia de Río Grande,  hasta liquidar al Imperio Portugués, independizando al Brasil y logrando en definitiva la liberación de toda América del Sur. Para ejercer el liderazgo y comando militar de dicha insurrección popular en la Banda Oriental, se define expresamente a dos personas: José Rondeau y José Artigas.
¿Fue aprobado este Plan por la Junta? Algunos dicen que fue aprobado secretamente… tan en secreto que no hay ninguna referencia a este Plan en ningún otro documento de la época, ni oficial ni privado. Tal fue el secreto que su texto recién fue descubierto por casualidad en 1896 en los Archivos de Indias, en España, y generó discusiones que llegan hasta el presente sobre su autenticidad.
El historiador argentino Norberto Galasso afirma que “…el 17 de junio, le encomiendan al Secretario Mariano Moreno que redacte un Plan de Operaciones. Este Plan se presenta a la Junta el 31 de agosto…” (La Revolución de Mayo y Mariano Moreno, 2004). ¿Qué pasó después?...
Veamos los hechos. El 4 de setiembre la Junta designa a uno de sus vocales, Manuel Belgrano, como comandante del Ejército destinado a la Banda Oriental, pero el 22 de setiembre se le asignan nuevas instrucciones que destinan ese ejército al Paraguay. Los hechos fríos y probados parecen indicar que el Plan de Operaciones fue rechazado por la Junta en aquella oportunidad, en la medida que se rechaza el ofrecimiento de Rondeau y Artigas para encabezar el Ejército, y luego también se rechaza a la Banda Oriental como principal objetivo de la Expedición.
Poco después, en noviembre y diciembre de ese año 1810, los referidos capitanes Rondeau y Artigas, todavía al servicio del gobierno de Montevideo, encabezan una invasión a Entre Ríos, logrando en pocos días expulsar a todos los partidarios de la Junta porteña. ¿Tendrá esta acción militar alguna relación con la decisión de la Junta? ¿Acaso Rondeau y Artigas no sabían que sus nombres estaban siendo ofrecidos por Mariano Moreno, nada menos que para comandar la insurrección de la Banda Oriental?
Tal vez cabría como mínimo una duda razonable respecto a la posibilidad de que Rondeau y Artigas estuvieran negociando con Mariano Moreno y con la Junta, a través de voceros. Si esto fuera así, entonces quedarían más claras sus actitudes en una secuencia lógica: primero ofrecen sus servicios y ponen condiciones (Plan de Operaciones); luego son rechazados por la Junta y por lo tanto demoran su adhesión a la misma; tercero procuran presionar a la Junta haciendo una demostración de poder en Entre Ríos.
Quizá aprovechando la invasión de Entre Ríos, Mariano Moreno vuelve a intentar en la Junta la aprobación de su Plan de Operaciones, pero al ser rechazado finalmente decide renunciar y pedir su designación para realizar la misión en Londres, embarcándose el 14 de enero de 1811 y falleciendo durante el viaje el 4 de marzo.
Ahora bien, Artigas y Rondeau resuelven simultáneamente marchar a Buenos Aires el 15 de febrero de 1811. ¿Por qué cambian de opinión? Seguramente en esta decisión pesó fundamentalmente la derrota de Manuel Belgrano en Paraguay, en la batalla de Paraguarí, el 19 de enero. En tal caso también se explica que vayan con ellos el Teniente Rafael Hortiguera y el sacerdote párroco de Colonia José María Enríquez de la Peña, que seguramente eran los intermediarios entre Artigas y la Junta, como lo fueron también después durante el conflicto con Manuel de Sarratea en 1812.
Pero cuando llegan a Buenos Aires, el nuevo Secretario de la Junta Gubernativa es Hipólito Vieytes, viejo amigo y correligionario de Manuel Belgrano en el Partido “Carlotista”, al igual Juan José Castelli (primo de Belgrano y jefe del Ejército del Norte) y varios otros integrantes porteños de la Junta.
Seguramente Hipólito Vieytes, presionado por las circunstancias, accede de muy mala gana a designar a José Artigas como Teniente Coronel y Jefe de las Milicias Patrióticas de la Banda Oriental, el 9 de marzo. Pero el comando del Ejército se mantiene en manos de Belgrano, quien además había sido ascendido a Brigadier General el mismo día de su primera derrota en Paraguay.
Paradójicamente, el mismo día 9 de marzo, el Ejército de Belgrano sufre una segunda derrota en Tacuarí, a raíz de la cual se le obliga a retirarse del territorio paraguayo. Este desastre total en Paraguay termina desencadenando la reacción popular de la noche del 5-6 de Abril que se ha denominado “Revolución de los Orilleros”, provocando la caída del Secretario Hipólito Vieytes e imponiendo en su lugar a un nuevo Secretario de Gobierno, el Oriental Joaquín Campana. Poco después, el 22 de abril, es destituido y sometido a juicio militar el Brigadier Manuel Belgrano, designándose en el cargo de Comandante del Ejército en la Banda Oriental al Coronel José Rondeau. Entonces sí, finalmente es bajo el gobierno de Joaquín Campana que comienza a ejecutarse el Plan de Operaciones elaborado meses atrás por Mariano Moreno y rechazado en su momento por una Junta mayoritariamente de origen “Carlotista”, o sea monárquica legitimista borbónica, oligárquica en el más estricto sentido de la palabra y conservadora del Orden social de estamentos privilegiados.
Si esto es así, entonces cabría preguntarse hasta qué punto el propio Joaquín Campana estaba involucrado desde el principio en la negociación y redacción del Plan de Operaciones. Se sabe que Campana y Moreno se conocían desde antes: ambos eran abogados de los hermanos Gregorio y Ambrosio Funes, el primero de los cuales fue diputado por Córdoba en la Junta Gubernativa. El Plan se focaliza en la Banda Oriental e incluye sobre ella y su gente una cantidad de información que Moreno no podía conocer directamente porque nunca la visitó, forzosamente algún oriental debió aportar esa información y asesoramiento. ¿Por qué no Joaquín Campana?
En definitiva, esta interpretación de los hechos establece clara y nítidamente una fuerte contradicción ideológica y de intereses entre una oligarquía comercial monopolista porteñista-monarquista, representada por los viejos cortesanos “Carlotistas” (Belgrano, Castelli, Vieytes), desde el principio al menos implícitamente partidaria de abandonar a la Banda Oriental en manos de los portugueses. Y otra tendencia, americanista-republicana, que busca su base de sustentación en la insurrección de los Pueblos de las Provincias (Moreno, Campana, Artigas). La confrontación entre ambas tendencias radicalmente antagónicas tuvo su epicentro geográfico en la Provincia Oriental, pero en el fondo y desde el principio, es el reflejo político de la contradicción Oligarquía-Pueblo, Imperio-Nación.
Pero la eventual identificación de José Artigas con el Plan de Operaciones amerita una salvedad, como mínimo: “Clemencia para los vencidos”. La revolución de Artigas no sigue los lineamientos de Moreno en lo referente a la implantación del “Terror Revolucionario”, en cambio si lo hace la Junta de Buenos Aires, luego los Triunviratos y Directorios, hasta llegar al terrible baño de sangre que fue la Guerra del Paraguay. Resulta paradójico que el gran monumento ecuestre de Manuel Belgrano en la Plaza de Mayo de Buenos Aires, se inaugurara en 1873, después de haberse completado tres años antes la destrucción del Paraguay, última Patria de Artigas. Tal vez para el Presidente Sarmiento y para el ex Presidente Bartolomé Mitre, ellos completaron la misión que la Junta de Mayo le asignara a Belgrano en 1810… Vaya a saber.

sábado, 12 de junio de 2010

ARTIGAS Y YEGROS. ORIGENES DEL PACTO FEDERAL EN LA REGIÓN PLATENSE

Pedro Juan Caballero.


Fulgencio Yegros.


José de Artigas (por J. M. Blanes).




Por Alberto Umpiérrez




Pacto de sangre


Cuando llegan a Asunción del Paraguay las noticias sobre la captura de Buenos Aires por los ingleses invasores, nadie pone en duda la necesidad de acudir inmediatamente en apoyo y defensa de las ciudades costeras del Río de la Plata. Con 848 jóvenes voluntarios se forman varios Regimientos de milicias de caballería, los cuales al mando del propio Gobernador del Paraguay don Bernardo de Velasco y Huidobro, parten río abajo. Puestos a las ordenes del Comandante General Santiago de Liniers participan en la reconquista de Buenos Aires en agosto de 1806, enarbolando por primera vez una bandera tricolor (azul, blanca y roja) que las distingue.
Luego cruzan a Montevideo para reforzar su defensa, participando heroicamente en los combates del Buceo y Cardal en enero de 1807, donde las huestes paraguayas sufren más de 500 bajas entre muertos y heridos. Uno de los heridos graves es el Teniente Fulgencio Yegros, de la Segunda Compañía al mando del Capitán Juan Manuel Gamarra, y su salvador en pleno fragor de la batalla, es el Ayudante Mayor de Blandengues José Gervasio Artigas. En la Capilla de Las Piedras los sobrevivientes de los regimientos de blandengues y paraguayos se reorganizan para hostigar al enemigo británico en guerrillas. Fulgencio Yegros logra salvar su vida milagrosamente después de una operación quirúrgica que le extrae la bala del pecho con una tijera, y permanece convaleciente debido a la enorme pérdida de sangre.
También participaron en esa expedición paraguaya combatiente los Alfereces Fernando de la Mora y Pedro Juan Caballero, que formarían luego junto con Fulgencio Yegros y Gaspar Rodríguez de Francia la primera Junta Gubernativa del Paraguay, enarbolando otra vez la gloriosa bandera tricolor como símbolo de Libertad y Soberanía.




La revolución paraguaya


El 25 de Mayo de 1810 se crea en Buenos Aires la Junta de Gobierno que decide deponer al Virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y asumir el gobierno de todo el Virreinato del Río de la Plata. La mayoría de las ciudades adhieren al nuevo gobierno, pero en Paraguay, el Congreso reunido en Asunción el 24 de julio de 1810 resuelve no adherir al movimiento revolucionario porteño, pero manteniendo el contacto con Buenos Aires a la espera de nuevas definiciones.
Por respuesta la Junta porteña resuelve romper relaciones con el Paraguay y forma un pequeño ejército a órdenes de Manuel Belgrano para imponer por la fuerza su autoridad, suponiendo que la sola amenaza provocará la sumisión de los paraguayos. Pero ocurre lo contrario, el pueblo paraguayo cierra filas con su gobierno en defensa de su “Soberanía Particular”, derrotando al ejército de Belgrano en Paraguari (19/1/1811) y en Tacuarí (9/3/1811), negociándose allí la retirada de las fuerzas argentinas.
Las negociaciones entre Manuel Belgrano y los jefes militares paraguayos continuaron, transformándose en acción propagandística pacífica y amistosa que ahora sí, por las buenas, tuvo el efecto deseado. El 14 de mayo de 1811 se forma una Junta de Gobierno en Asunción desplazando al Gobernador Velasco, el cual es acusado de mantener vínculos antipatrióticos con los portugueses que ya están preparándose para invadir el Río de la Plata en defensa de su aliado colonialista europeo.




El Tratado entre Buenos Aires y el Paraguay


Como consecuencia de la insurrección en la Banda Oriental, el triunfo de Las Piedras, la revolución paraguaya y el sitio de Montevideo, en julio de 1811 se produce la tan temida y esperada invasión portuguesa. El General Diego de Souza al frente de 3.000 hombres cruza la frontera y para el 30 de agosto logran conquistar la ciudad de Paysandú. Esta misma fecha llega a Asunción una comunicación oficial de Buenos Aires reconociendo la Independencia de la Provincia del Paraguay.
Frente a la desesperante situación se crea en setiembre el primer Triunvirato en Buenos Aires, integrado por Manuel de Sarratea, Juan José Paso y Feliciano Chiclana, actuando como secretario Bernardino Rivadavia. Se establecen dos cursos de acción: por una parte procuran negociar un armisticio con los realistas de Montevideo, y por otra envían a Manuel Belgrano al Paraguay procurando involucrarlos en una acción militar conjunta contra el invasor.
El 12 de Octubre de 1811 se firma en Asunción el Tratado de Amistad y Confederación entre las Juntas Gubernativas del Paraguay y Buenos Aires, que dice, entre otras cosas que: “bajo de estos artículos deseando ambas partes contratantes estrechar más y más los vínculos y empeños que unen, y deben unir ambas Provincias en una federación y alianza indisoluble, se obliga cada una por la suya no solo a conservar y cultivar una sincera, sólida y perpetua amistad, sino también de auxiliarse y cooperar mutua y eficazmente con todo género de auxilios según permitan las circunstancias de cada una, toda vez que lo demande el sagrado fin de aniquilar y destruir cualquier Enemigo que intente oponerse a los progresos de nuestra justa Causa, y común Libertad; en fe de todo lo cual con las más sinceras protestas de que estos estrechos vínculos unirán siempre en dulce confraternidad a esta Provincia del Paraguay, y las demás del Río de la Plata...”




Traición y Armisticio


Por medio de esta Confederación, la Junta de Buenos Aires lograba el auxilio inmediato del ejército paraguayo, que entonces contaba con 7.000 soldados veteranos y aguerridos. Pero, el Honorable gobierno de Buenos Aires prefiere entregar la Provincia Oriental transando con el enemigo, antes que claudicar en sus pretensiones hegemónicas y autoritarias, creando el antecedente de un Tratado de Confederación con el Paraguay. Por tanto, deja sin efecto el acuerdo firmado por Belgrano, y firma a su vez el Armisticio con los españoles el 23 de Octubre de 1811.
Con toda razón José Artigas, designado Jefe de los Orientales, se siente traicionado, y al emprender junto con todo su Pueblo el éxodo hacia el Ayuí, escribe a su amigo Fulgencio Yegros, a la sazón Presidente de la Junta Gubernativa del Paraguay, pidiéndole auxilios alimenticios para toda la gente que masiva y espontáneamente había abandonado buena parte de sus pertenencias al abandonar transitoriamente su Patria.
Desde el Ayuí sigue en contacto fluido con la Junta del Paraguay, directamente y a través del Capitán Francisco Laguardia, quien llegará al campamento de Artigas el 25 de febrero de 1812 para servir de enlace oficial. Más tarde, ese mismo año, escribe Artigas a la Junta Gubernativa del Paraguay:
“Todo esto era preciso para hacer la última prueba de los orientales, porque ellos muy lejos de arredrarse en el seno de los males hoy, es que hacen el alarde prodigioso de su constancia y que en odio a toda clase de tiranía, ofrecen a su dignidad el obsequio más propio, prosternando sus vidas a la extenuación de sus miserias, antes de ofender el carácter sagrado que vistieron, envueltos en el polvo y sangre de sus opresores.
“Esa corporación ilustre, representativa de un pueblo igualmente libre y grande, es ahora el objeto de todas nuestras miras. Si la adversidad nos persigue, si no se halla un medio debido entre el oprobio y la muerte, y si el carro del despotismo ha de marchar de nuevo delante de nosotros, vuestra señoría, en la dignidad de sus sentimientos, halla el cuadro de los nuestros: nuestra unión hará nuestra defensa, y una liga inviolable pondrá el sello a nuestra regeneración política.
“Entre tanto, vuestra señoría tenga la dignación de manifestarme sus determinaciones y los proyectos a que le decidan sus miras liberales, no dudando en todo tiempo la provincia inmortal del Paraguay se ornará de los laureles que el templo de la grandeza reserva a la constancia de los hombres verdaderamente libres.
“Tengo el honor de ser de vuestra señoría atentísimo venerador. Barra del Ayuí, en la costa oriental del Uruguay, 21 de setiembre de 1812. José Artigas.”





El aislamiento paraguayo y la derrota artiguista


En febrero de 1814 se crea la Presidencia de la República del Paraguay, cargo que ocupa Gaspar Rodríguez de Francia hasta que decide transformarse en dictador supremo pocos meses después, hasta su muerte ocurrida en 1840. El Dictador Francia establece una política de estricta neutralidad frente a los conflictos regionales, dejando consecuentemente de apoyar a las milicias artiguistas. Cuando Artigas, ya derrotado en Tacuarembó y perseguido por Ramírez en 1820, busca apoyo en su viejo amigo Fulgencio Yegros, el Dictador Francia intercepta la correspondencia y ordena arrestar a todos los implicados en la conspiración. Fulgencio Yegros es fusilado el 17 de julio de 1821 y Pedro Juan Caballero se suicida en su celda.
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