sábado, 26 de marzo de 2011

LUCIO MORENO QUINTANA

Lucio Moreno Quintana (1955).



Lucio Moreno Quintana y Hans Kelsen.




Por Sandro Olaza Pallero


Lucio Manuel Baltasar Hilarión Moreno Quintana nació en París -en la Embajada argentina- el 31 de agosto de 1898 y falleció en Buenos Aires el 28 de diciembre de 1979, sus restos se encuentran en el Cementerio de la Recoleta. Era hijo del marino y diplomático Hilarión Domingo Moreno Montes de Oca y de Adela Mercedes Quintana Rodríguez. Contrajo matrimonio con Mercedes Maschwitz Barra el 28 de noviembre de 1924 en la Basílica del Socorro (Buenos Aires) y fueron padres de Esteban Moreno Quintana Maschwitz y Lucio Manuel Quintana Maschwitz. [1]

Elementos de Política Internacional.


Abogado y docente en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires y en distintos colegios nacionales. Accedió a funciones públicas como fiscal y juez en lo civil y comercial en La Plata; abogado de la Procuración del Tesoro; subsecretario del ministerio de Relaciones Exteriores; presidente del Instituto de Derecho de Política Internacional, juez de la Corte Internacional de Justicia. Autor de Inmigración (Buenos Aires, Menéndez, 1920); El sistema internacional americano (Buenos Aires, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, 1925); La diplomacia de Yrigoyen, La Plata, Edición del autor, 1928; Política económica (Buenos Aires, Librería del Colegio, 1944); Misiones en Londres y Ginebra (Buenos Aires, edición del autor, 1946); “Los actos jurídicos internacionales”, en Anuario Hispano-Luso-Americano de derecho internacional n° 1 (Madrid, 1959, pp. 153-158); Elementos de Política Internacional; Tratado de Derecho Internacional (Buenos Aires, Sudamericana, 3 volúmenes, 1963), “El derecho nacional en función internacional”, en Anuario Hispano-Luso-Americano de derecho internacional n° 2 (Madrid, 1963, pp. 26-35); “El caso Malvinas ante el derecho internacional”, en Historia completa de las Malvinas (Buenos Aires, Oriente, 1966). Moreno Quintana adhirió al gobierno de Juan Domingo Perón.
En la etapa anterior a 1983, si se enumeran los trabajos dedicados al análisis global de la política exterior sólo merecen mencionarse, dos obras: Política exterior argentina 1930-1962 de Alberto Conil Paz y Gustavo Ferrari, publicada en 1964 y, de Chapultepec al Beagle. Política exterior argentina: 1945-1980 de Juan Archivaldo Lanús. Aún cuando se sumaran a este registro las obras de Carlos Alberto Silva, de Lucio Moreno Quintana, de Sergio Bagú o los ensayos de Juan Carlos Puig, seguiría siendo una producción notablemente mezquina para un período de casi medio siglo. [2]
Durante la primera mitad del siglo XX la perspectiva dominante en los ámbitos académicos y políticos estaba referida a:
- Las pérdidas territoriales sufridas por la Argentina durante el período de la independencia (haciendo alusión a la disgregación del Virreinato del Río de la Plata) y por los resultados de los fallos arbitrales.
- La ineficiencia del cuerpo diplomática y
- La erraticidad de la política exterior.
Lucio Moreno Quintana sintetizó esta percepción en la siguiente frase: “¡extraordinaria paradoja de este país argentino que ha ganado todas sus guerras y ha perdido todas sus cuestiones territoriales! Esfuerzo de los unos, incapacidad de los otros. Magnífico ejército, armada valerosa, diplomacia vacilante”. [3]
Moreno Quintana estudió la Primera Guerra Mundial y la posición argentina. Respecto de la guerra submarina decretada por el gobierno germano, las autoridades de nuestro país se limitaron a lamentar que "Su Majestad Imperial haya creído conveniente adoptar medidas tan extremas". La ambigüedad de los pronunciamientos del gobierno radical irritó al secretario de Estado norteamericano Robert Lansing. Para colmo, el gobierno de Hipólito Yrigoyen evitó, no sólo en el caso de la ruptura de Estados Unidos con Alemania, sino en los registrados con cada una de las naciones americanas, la declaración formal de neutralidad, pues, como se dijo, consideró que el estado neutral o de no beligerancia era el estado natural de las naciones, y por ello no era necesario proclamarlo. [4]
El establecimiento de relaciones diplomáticas entre nuestro país y el Reino de Arabia Saudita tuvo su inicio en la Primera Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas que se llevó a cabo en Londres entre el 10 de enero y el 14 de febrero de 1946. El doctor Moreno Quintana participó de ese suceso, y en el ámbito internacional se iniciaba la llamada “Guerra Fría”. La delegación argentina ante la primera Asamblea General de la ONU estuvo presidida por Moreno Quintana, el vicepresidente de la misma era Felipe A. Espil quienes eran secundados por Adolfo S. Scilingo, Santos Muñoz y Ricardo J. Siri. Juan Isaac Cooke era el ministro de Relaciones Exteriores de nuestro país, quien se desempeñó en sus funciones hasta el 4 de Junio de 1946, día en que asumiera la presidencia Juan Domingo Perón. El flamante Presidente designó como canciller a Juan Atilio Bramuglia. La Argentina vio en esta reunión internacional una oportunidad para establecer relaciones diplomáticas con los países árabes recientemente independizados. De esta manera el Dr. Moreno Quintana inició conversaciones con los representantes de Siria, Líbano, Egipto, Irak y Arabia Saudita que concurrían a la reunión de las Naciones Unidas. Al respecto, un memorando preparado por nuestra Cancillería titulado “Relaciones con los estados de la Liga Árabe” establecía:
“I – Los diversos países Árabes, que con posterioridad a la Primera Guerra Europea han ido logrando su independencia, constituyeron para la defensa de sus intereses mutuos la llamada Liga Árabe. En la Conferencia de San Francisco, Siria, Líbano, Irak, Saudi Arabia [sic] y Egipto se consultaban previamente a toda votación importante y luego votaban todos en el sentido indicado por la mayoría, formaban así un grupo que por su número pesaba seriamente en las votaciones. A estos se puede agregar Turquía y el Irán (Persia) que en muchas oportunidades se sumaban a los anteriores. En las Naciones Unidas actúan de la misma forma.
II – La República Argentina ya ha convenido la iniciación de las relaciones diplomáticas con Siria y El Líbano integrantes de la mencionada Liga y por los telegramas recibidos del Señor Subsecretario, Embajador Moreno Quintana, sabemos que ha establecido vínculos de amistad con los jefes de las delegaciones de los otros países en cuestión.
III – De lo expuesto en el punto I. Surge con toda claridad la importancia que revistiría para nuestro país el contar en las Naciones Unidas con el apoyo de la Liga Árabe, uno de cuyos miembros tendría siempre un asiento en el Consejo de Seguridad, actualmente el titular es Egipto. En esta forma sería posible sino anular o por lo menos disminuir la importancia de la oposición que hacia nosotros desarrollan los países del Grupo Ruso.
IV – Aprovechando la presencia del Señor Subsecretario de la Chancillería en Londres se le podría instruir para que dé los pasos necesarios para establecer relaciones diplomáticas con los demás Estados de la Liga Árabe. Buenos Aires, enero 29 de 1946”.
De esta manera nació la idea de establecer relaciones diplomáticas con esos estados. El telegrama 28 que el 31 de enero de 1946 envía el ministro Cooke desde Buenos Aires a la Delegación argentina ante la Primera Asamblea General de Naciones Unidas dice explícitamente: “Siguiendo la misma política que determinó la iniciación de relaciones diplomáticas con Siria y Líbano, este gobierno tiene la intención de establecerlas también con el resto de los países integrantes de la Liga Árabe. No escapa al elevado criterio de V.R. la importancia que revistiría para nuestro país el contar en el seno de las Naciones Unidas con el apoyo de la Liga Árabe. En consecuencia, V.E. que con tanto acierto ha establecido vínculos de amistad con los jefes de las delegaciones de los países árabes, tendrá a bien iniciar las gestiones necesarias para establecer a la brevedad posible las relaciones diplomáticas de la Argentina con Irak, Saudi Arabia y Egipto”.
En cumplimiento de este plan de política exterior, Moreno Quintana informa a chancillería a través de un telegrama enviado el 5 de febrero de 1946 desde Londres: “En cumplimiento de las instrucciones de su telegrama 28, realicé las gestiones con Riaz Bey de Egipto, Al Ayubi de Irak y Emir Faisal de Arabia Saudita. Impresión excelente. Los tres agradecen la buena voluntad del Gobierno Argentino aceptando en principio el establecimiento de relaciones diplomáticas. Refieren sugestión a sus respectivos gobiernos de lo que informarán en breve al suscripto o a la Embajada argentina en caso de mi ausencia”.
El jefe de la delegación saudita era el ministro de Relaciones Exteriores del reino, el Emir Faisal Ibn Abdul Aziz Al Saud, -quien en 1964 se convertiría en yey de su país hasta su muerte en 1975- el 16 de febrero de 1946, se dirigía al embajador Moreno Quintana de la siguiente manera:
“Tengo el agrado de confirmar que como resultado de las conversaciones que he mantenido con vuestra excelencia durante las últimas semanas, mi gobierno se complacerá en fortalecer los vínculos de amistad que ya existen entre nuestros dos países mediante el establecimiento de representaciones diplomáticas directas. En consecuencia, el gobierno del Reino de Arabia Saudita nombrará, en la primera oportunidad, un enviado extraordinario y ministro plenipotenciario ante su excelencia el presidente de la República Argentina y dará la bienvenida al enviado extraordinario y ministro plenipotenciario que el gobierno de la República Argentina quiera recíprocamente designar”.
El Dr. Moreno Quintana respondió en la misma fecha en los siguientes términos: “He recibido con gran satisfacción la nota de vuestra alteza real, de fecha de hoy, por la que confirma la decisión adoptada por su gobierno en el sentido de fortalecer sobre una base más permanente los vínculos de amistad ya existentes entre nuestros dos países por medio del establecimiento de representaciones diplomáticas directas. Me complazco en manifestar que esa es también la decisión adoptada por mi propio gobierno”. De esta manera quedaron establecidas las relaciones diplomáticas bilaterales a través de este Intercambio de notas reversales que tuvo lugar en la ciudad de Londres. [5].
Dijo Moreno Quintana: “Los Estados no tienen una existencia individual y aislada: viven dentro de la comunidad de las naciones que les fija derechos y obligaciones recíprocas. El derecho de libre acción de un Estado muere allí donde nace el derecho de otro Estado”. [6]


Notas:

[2] Torres de Santamarina, Alejandra, “La política exterior argentina y el mundo académico en la mirada del siglo XX”, en Centro Argentino de Estudios Internacionales (http://www.caei.com.ar), p. [1].
[3] Ídem, pp. [2-3].
[4] Moreno Quintana, Lucio M., La diplomacia de Yrigoyen, La Plata, Edición del autor, 1928.
[5] Torres de Santamarina, “La política exterior argentina….”, pp. [7-8].
[6] Tau Anzoátegui, Víctor (Coord.), Antología del pensamiento jurídico argentino (1901-1945), Buenos Aires, Instituto de Investigaciones de Historia del Derecho, 2008, p. 106.

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