viernes, 13 de mayo de 2011

¿LO HICIERON A PROPÓSITO O LES SALIÓ SIN QUERER? ESTÁ AÚN EN PIE LA PRIMERA ESTACIÓN FERROVIARIA DE LA CIUDAD DE CÓRDOBA

                                                                    



Estación de Córdoba donde se observa que ya no está el galpón central (1928).

Galpón del Ferrocarril Central (fines del siglo XIX). 
Vista de la estación de Córdoba del Ferrocarril Central Argentino a fines del S. XIX. A la izquierda se aprecia el sector que se conserva, el resto fue demolido en distintas épocas. 
Vista de la estación de Córdoba del Ferrocarril Central Argentino (fines del Siglo XIX). A la izquierda se puede apreciar el sector que conserva, el resto fue demolido en distintas épocas.

Por Carlos A. Page





Transitaba por la avenida donde están construyendo la flamante Casa de Gobierno en terrenos del ferrocarril y me sorprendió ver la demolición de un sinnúmero de galpones centenarios que tenía la empresa. Pero más me sorprendió que conservaran aún uno muy importante. Quizás no se percataron, quién sabrá, pero ese viejo galpón fue nada menos que una pequeña parte de la original Estación del Ferrocarril Central Argentino, el primero de Córdoba.                        
            La estación se componía de dos largos galpones unidos por otro por donde estacionaba el tren como vemos en las fotografías de fines del siglo XIX, aunque ya para 1928, la serie de tomas a vuelo de pájaro que se realizan de la ciudad, se observa que se había quitado la techumbre central. Pues el edificio había dejado de funcionar como terminal de pasajeros. Efectivamente, en 1909 el arquitecto británico J.W. Brown diseñó el actual edificio, mientras que el ingeniero R. Kirby tuvo a su cargo la dirección de la obra, que se concluyó en dos etapas, 1919 y 1922, en el que quedó finalmente acabado toda la edificación. El contexto de esta nueva y deslumbrante obra para su tiempo, era que se estaban por cumplir los cuarenta años de libre extensión de tasas e impuestos para la empresa y para continuar con esos privilegios, el Central Argentino simuló en 1902 una venta al The Buenos Aires and Rosario Railway Company Limited y por ley quedó ampliado el plazo, y la nueva empresa comenzó a llamarse General Mitre.
            Pero recordemos el viejo galpón que al menos hasta hoy subsiste, aunque se lo haya recortado en su extensión hace mucho. Lo construyó la empresa de Mr. William Wheelwright, pues fue el contratista de la formidable línea férrea que unía Buenos Aires-Córdoba. El mismo Alberdi escribió una biografía de él y hasta esa avenida llevó alguna vez su nombre. Admirado por la sociedad contemporánea que lo adulaba descaradamente, no era ni técnico ni capitalista, sólo un inteligente representante de los intereses de la           Corona.
         
Ciertamente ni siquiera los empresarios británicos tuvieron mucho para pensar con el emprendimiento, pues ya lo había hecho en 1854 el ingeniero norteamericano Allan Campbell que propuso al presidente Urquiza el estudio completo del trazado ferroviario. Un año tardó en hacerse dichos estudios, que luego los ingleses, con la “habilidad” comercial que los caracteriza, “tomaron” su trabajo, “conversaron” con las autoridades y lo llevaron adelante consiguiendo su concesión.             

       Fue el 18 de mayo de 1870 en que una perpleja muchedumbre cordobesa veía llegar la primera locomotora que traería al mismo empresario. Pero lo cierto que aún adeudaban estaciones de la jerarquía que reclamaban, construyéndose rápidos y precarios edificios de fabricación inglesa armados en el lugar, totalmente revestidos con laminados de zinc acanalados. El proyecto de esta primera estación, escribimos hace años en un estudio sobre las tipologías arquitectónicas del siglo XIX, lo realizó el ingeniero del Ferrocarril E. Harry Woods. Su contexto político fue la presidencia de nada menos que Domingo F. Sarmiento (1868-1874), donde las empresas británicas percibieron fabulosas ganancias, pero dejaron al país con una vinculación directa al sistema portuario que favorecería las exportaciones de la que fue “La granja de Europa”, aunque el costo lo pagaran los argentinos. Pero el emprendimiento de Wheelwright animó al Estado a emprender nuevas obras y en apenas dos décadas Córdoba ya poseía nueve líneas férreas.       
       Este pequeño y simple edificio rectangular que puede no decir nada a la belleza arquitectónica de Córdoba, sin duda tiene significados patrimoniales que van mucho más allá de los valores estéticos. Cuenta una historia que como tal nunca debemos olvidar por más triste que sea.

3 comentarios:

  1. Desde luego, en todas partes se destruye el patrimonio sistematicamente. Luego las generaciones futuras no tienen nada que ver ni que conservar...
    Magnifica entrada.
    Saludos!

    ResponderEliminar
  2. tenes un blog maravilloso con aroma a La Argentina Mi tierra querida besosssssss

    ResponderEliminar
  3. ...traigo
    sangre
    de
    la
    tarde
    herida
    en
    la
    mano
    y
    una
    vela
    de
    mi
    corazón
    para
    invitarte
    y
    darte
    este
    alma
    que
    viene
    para
    compartir
    contigo
    tu
    bello
    blog
    con
    un
    ramillete
    de
    oro
    y
    claveles
    dentro...


    desde mis
    HORAS ROTAS
    Y AULA DE PAZ


    COMPARTIENDO ILUSION
    SANDRO

    CON saludos de la luna al
    reflejarse en el mar de la
    poesía...




    ESPERO SEAN DE VUESTRO AGRADO EL POST POETIZADO DE CARROS DE FUEGO, MEMORIAS DE AFRICA , CHAPLIN MONOCULO NOMBRE DE LA ROSA, ALBATROS GLADIATOR, ACEBO CUMBRES BORRASCOSAS, ENEMIGO A LAS PUERTAS, CACHORRO, FANTASMA DE LA OPERA, BLADE RUUNER ,CHOCOLATE Y CREPUSCULO 1 Y2.

    José
    Ramón...

    ResponderEliminar

Archivo del blog