viernes, 16 de diciembre de 2011

ROCA Y LA CONQUISTA DEL DESIERTO


Julio A. Roca.


Por Roberto Azaretto


La avenida Julio Roca, de Río Gallegos, ha cambiado el nombre por el del ex presidente Kirchner. Si Roca no hubiera ejecutado la Conquista del Desierto es probable que Kirchner no hubiera nacido y que Santa Cruz fuera territorio chileno.         

            Los dos intelectuales que más influyeron, sobre todo después de 1955, en la doctrina del peronismo, Arturo Jauretche y Abelardo Ramos, reconocieron en Roca un aporte positivo para la conformación del Estado argentino, el desarrollo nacional, la protección de las industrias cuyanas de la vitivinicultura y la azucarera del Norte. Los intelectuales K en cambio quieren destruir al fundador del Estado nacional.        

            También, Ramos y Jauretche elogiaron la conquista del desierto que fue la reversión del pensamiento de algunos, sobre todo en Buenos Aires, que el problema de la Argentina era la extensión.    

            Jauretche en su libro editado en 1959, “Ejército y Política” dice que con Roca reaparece el ejército nacional sobre el faccioso y adjudica como éxito tanto la conquista y ocupación del Sur como del Norte “lleva los límites hasta el Pilcomayo" como la federalización de Buenos Aires y "cierto proteccionismo industrial”.         

            Ambos ven en Roca al hombre que reagrupa al partido federal, tanto los seguidores de Urquiza como los sobrevivientes de la revolución de los colorados de 1867. Jauretche destacará que Yrigoyen a diferencia de Alem, al que trata de declamador, estará con Roca en su primera presidencia; y a Ramos eso no le interesa porque salta de Roca a Perón como constructores de una Argentina moderna.       

             Tal vez porque son extraños al pensamiento nacional, desde el anarquismo de Osvaldo Bayer a las confusiones de Feinmann y sus frustraciones con el peronismo que aspira a infiltrar, hay una obsesión con Roca al que consideran un genocida, porque logró que la Argentina ejerciera jurisdicción efectiva sobre las tierras de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, San Luis y Mendoza que llegaban hasta la actual ruta ocho y la siete entre las ciudades de San Luis y Mendoza. Debemos agregar la totalidad de la Pampa, Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz y la Tierra del Fuego.       
              
              En el norte parte del norte santafesino, la mitad de Santiago del Estero al este del Salado, El oriente de Salta y la totalidad del Chaco y Formosa.   

              El sur de Mendoza se ve afectado a inicios de la década del veinte en el siglo XIX por una invasión de tribus chilenas que dirigidas por oficiales españoles venían a saquear las estancias y fincas ubicadas al sur del Río Mendoza. San Luis soportaba ese mismo flagelo.

              El gobernador Pedro Molina bregará ante el gobierno de Buenos Aires para encarar “una campaña nacional contra los indios” y señala las implicancias del avance de estas tribus que están asesinando a los pueblos indígenas de este lado de la cordillera. En Buenos Aires son indiferentes a esto como a los problemas de organización nacional y la industria del vino.    

               Años después Rosas se dirige al sur en la “primera expedición del desierto”. Logra el general Pacheco, llegar a Neuquén pero la falta de población y capitales llevan al repliegue.      

               En Mendoza el fraile Aldao llega a Malargüe y enfrenta a las tribus sin resultados duraderos. Quiroga, en teoría director general de la campaña se queda en San Juan y con los fondos que le remite Rosas. Poco tiempo después, marcha, luego de expoliar nuevamente a Mendoza, hacia su nuevo domicilio porteño.     

                El vacío será aprovechado por el jefe chileno Calfucurá quien actúa como jefe de estado, extermina las tribus locales, y extorsiona a los gobiernos, provinciales y luego nacionales, exigiendo víveres, ganado, alcohol a cambio de no invadir las tierras de jurisdicción efectiva de las provincias vecinas.             

                 Durante medio siglo se lucha en la frontera sur, con unas siete mil bajas entre los indios chilenos y unos cinco mil en los ejércitos que cuidan las líneas de fortines. Doscientos mil cabezas de ganado son robadas anualmente para ser vendidas en Chile más el comercio de cautivas y niños o el cobro de rescate por ellos.   

                 Participan también en las batallas de las guerras civiles argentinas. Algunos como Sarmiento creían que este problema se resolvería en dos o tres siglos. Otros decían que no tenía sentido pelear por tierras desconocidas y tal vez estériles.              

                 En 1876 una escuadrilla chilena se apostó frente al Río Santa Cruz, En Chubut los colonos galeses se vincularon con la población de Malvinas y gestionaban el protectorado inglés. Napoleón III auspició a un aventurero que se proclamó Rey de la Patagonia y Araucania. 

                  Con todo eso terminó Roca en un año de preparación y otro de ofensiva, los muertos fueron muy pocos, el acto condenable según los paramentos actuales fue la separación de tres mil indios lanceros de sus familias, fueron internados en Martín García y luego a las tripulaciones de las naves de guerra.    

                   Osvaldo Bayer, el militante anarquista que pretende demoler las estatuas de Roca, dijo que la Patagonia no es ni argentina ni chilena, que es de las tribus que asesinaron a las etnias locales. ¿Se impondrá el relato de los argentinos por casualidad?

1 comentario:

  1. muy bueno el bolg felicitaciones....sobre todo para aquellos a los que nos gusta la historia.
    Una pregunta , junto al texto del artculo hay una columna de fotos de personalidades destacadas de la historia argentina, quisiera saber qe criterio utilizó para su selección? pregunto esto, por que se gran mayoria son exalumnos del colego en el que estudie, el colego san josé de benos aires, el mas antiguo colegio privado de la ciudad fundado el 19 de marzo de 1858. gracias

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