lunes, 15 de agosto de 2011

ANIVERSARIO DE LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ


[A continuación se reproduce una nota aparecida en el sitio oficial del Ejército Argentino (www.ejercito.mil.ar) con la crónica de la celebración oficial de un nuevo aniversario de la Independencia del Perú, realizada en la Plaza San Martín, el 28 de julio de 2011:]


El día 28 de julio, en las plazas San Martín y Gran Bourg, de la Capital Federal, se conmemoró el 190º aniversario de la Independencia de la República del Perú.

  


La ceremonia fue presidida por el Director de Ingenieros e Infraestructura, Grl Br Ricardo Oscar Filippi, quien estuvo acompañado por la Ministra encargada de negocios de Perú en la Argentina, Liliam Ballón de Amézaga, el Presidente del Instituto Sanmartiniano, Grl Diego Soria, y el 2do Jefe del Regimiento de Granaderos a Caballo, Tcnl Gustavo Adrián Sívori.          

Además, estuvieron presentes autoridades civiles y militares de la República Argentina y la República del Perú, efectivos del Regimiento de Granaderos a Caballo “Grl San Martín” y la Fanfarría Militar “Alto Perú”, quien ejecutó los acordes de los himnos nacionales de ambos países.

En la oportunidad, se colocaron ofrendas florales frente al monumento al Mariscal Ramón Castilla por parte de la Cámara Binacional de Comercio Argentino-Peruana, el Consulado Peruano, el Regimiento de Granaderos a Caballo, el Instituto Nacional Sanmartiniano, el Ejército Argentino y la Embajada de Perú.           

Para finalizar la ceremonia, hicieron uso de la palabra la señora Liliam Ballón de Amézaga, el Dr.Guillermo Palombo, académico sanmartiniano, y el Agregado de Defensa y Aéreo de la Embajada del Perú, Coronel Fap Edgardo Calderón, 


 En la primera fotografía, del palco oficial, en el extremo derecho, el doctor G. Palombo, junto al teniente coronel Gustavo Sívori, segundo jefe del Regimiento de Granaderos de Granaderos a Caballo. En la tercera fotografía, el general de brigada Diego Soria, presidente del Instituto Nacional Sanmartiniano, acompañado por los académicos de número coronel J. Buroni y doctor G. Palombo, con el cuerpo diplomático y agregados militares extranjeros, rindiendo homenaje ante la estatua del Libertador San Martín. 



[Palabras pronunciadas por el académico Dr. Guillermo Palombo, en representación del Instituto Nacional Sanmartiniano, en el acto llevado a cabo en la Plaza San Martín, el 28 de julio de 2011, con  motivo de celebrarse un nuevo aniversario de la proclamación de la Independencia del Perú:]



            Señor Presidente del Instituto Nacional Sanmartiniano.
            Señor Encargado de Negocios de la República del Perú.
            Altas autoridades.
            Señoras y Señores.
            Agrupación Granaderos a Caballo.


Esta plaza, tiene hoy un valor especial, para argentinos y peruanos, por dos motivos.
Porque  a pocos metros de aquí, enfrente, se alza el Palacio Paz, sede del Círculo Militar, donde el 5 de abril de 1933, al cumplirse el centésimo décimo quinto aniversario de la batalla de Maipú, el doctor José Pacífico Otero declaró inaugurado el Instituto Sanmartiniano,  dándole sus bases doctrinales. 
Ese apostolado sanmartiniano lo llevó al doctor Otero al Perú, y allí, en unión de distinguidos ciudadanos, fundó otro instituto hermano el 25 de febrero de 1935, cuya presidencia ejerció el historiador  Luis Alayza Paz Soldán.
            Y tiene esta plaza un valor especial, porque  también a pocos metros de aquí, en otro rumbo, estuvo el primer cuartel de los Granaderos a Caballo, donde San Martín instruyó el minúsculo pelotón inicial de sus granaderos.
Desde aquí, en apenas un decenio, que va de 1812 a 1822, San Martín ascendió a la categoría de Libertador de tres Repúblicas.
            Y si Buenos Aires fue el principio, Lima, la ciudad de los virreyes del Perú,  fue donde San Martín cerró el ciclo de su breve pero activa vida pública y militar en América.  
Nadie puede ostentar, en estas regiones, un itinerario tan definido y de resultados más trascendentales
La declaración de la independencia del Perú no fue un acto gracioso o personal de nuestro Libertador: él consultó primero la voluntad del pueblo peruano, y cuando éste se expresó a favor de su independencia de los reyes de España, de la única forma que pudo hacerse entonces, San Martín simplemente la proclamó, aquel  28 de julio de 1821.
 El hijo de la selva misionera, tonificado espiritualmente por el ideal de libertad de los pueblos, supo inmortalizar el nombre de nuestra patria, convirtiéndola en redentora de los hombres oprimidos.
Y ese ideal de liberación, de dignificación del hombre, constituye un mandato irrenunciable para los argentinos, que cristalizamos en la personalidad de San Martín el símbolo indiscutible de nuestra emancipación.
Todos saben que nuestro libertador, terminó su existencia en la tierra amiga de Francia, en exilio voluntario que se impuso como deber de conciencia, antes de manchar su sable de la emancipación americana en una contienda fratricida. Guardó silencio ante la ingratitud de sus propios conciudadanos,  cegados por la pasión política, que no mira sobre la línea del horizonte donde se encuentran los supremos intereses de la patria, sino debajo de ella, donde medran las mezquinas conveniencias personales y de partido. Prefirió el destierro y el silencio, con el renunciamiento que la historia ha recogido con admirativo respecto.
 Y por último un recuerdo. En  la mañana del 28 de julio de 1821, refiere el número 7 de la Gaceta del Gobierno de Lima Independiente, en la plaza mayor de Lima se llevó a cabo la proclamación pública de la independencia del Perú. Según la crónica, se encontraba formado el Batallón número 8 de infantería de Buenos Aires, formado por libertos, con sus bandera:
Eran los antiguos  negros esclavos del Río de la Plata que, bajo el paño azul celeste y blanco de la bandera que se custodia en nuestro Museo Histórico Nacional, con el sol de nuestras victorias militares, rendían su homenaje a los nuevos hombres libres del Perú.
Nada más.

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