lunes, 23 de abril de 2012

LOS CÉSAR. LA TESIS DE RAMÓN J. CÁRCANO CÉSAR SOBRE “LOS HIJOS ADULTERINOS, INCESTUOSOS Y SACRÍLEGOS”, SU INFLUENCIA EN LA RUPTURA DE RELACIONES DIPLOMÁTICAS CON EL VATICANO POR MAS DE UNA DÉCADA Y UN BISABUELO MÍSTICO QUE SONREÍA COMO VOLTAIRE






Ramón J. Cárcano.
                               
Por Alejandra Díaz Bialet

                                                                         I

Ramón José Cárcano César, el dos veces gobernador de Córdoba (1913-1916 y 1925-28), recordaba como en su niñez había salido huyendo de la escuela rural de San Francisco del Chañar, en su provincia natal, para nunca jamás volver, después que un tal Doroteo, por entonces su maestro, hubiese estado a punto de pegarle en la mano con una palmeta de madera de algarrobo, en una suerte de castigo ejemplar a todo el curso.
Parece ser que después de varios días de deliberaciones, sus padres, Inocente Cárcano y Honoria César, decidieron que fuera su abuelo, Francisco Marcos César, quien tomara a su cargo la instrucción primaria. Este Francisco, proveniente de una familia que se había establecido en la provincia a principios del siglo XVII, poseedor de tierras y de un comercio de ramos generales y acopio de frutos del país, tenía también, por parte de su hermano Pedro, un sobrino que se llamaba Justino César. Ambos pasarían a significar mucho en la existencia del futuro gobernador de la provincia.
Así, con estas palabras describe Cárcano lo que pudo el amor donde antes solo reinaban los gritos y los golpes:
“Mi abuelo me conduce a su escritorio, la pieza más fresca de la casa, atestada de diversas mercaderías, y frente a una ventana me sienta sobre una petaca de cuero cruda, cubierta de blandos tejidos elaborados en Tulumba. Pone en mis manos una cartilla y un puntero de palma, planta abundante en el lugar, y empieza la primera lección de papá Francisco, como yo le llamab,...Ese día aprendo muy bien la lección y recito el abecedario de memoria. Mi abuelo me acaricia, abre una gaveta del almacén y me ofrece un puñado de pasas de uva. Las lecciones se repiten con el mismo éxito y la misma recompensa: pasas de higo, pelones, patay, chancaca, nueces, almendras mistol, avellanas, maní y algunas veces naranjas que vienen de La Rioja.
Siento cariño por mi cartilla. Todos los días antes de la hora, espero sentado en la petaca al venerable maestro. A las pocas semanas leo y escribo directamente. La palmeta esta vencida. Nada se edifica con el golpe y el dolor. El cómitre Doroteo queda derribado por la escuela de mi abuelo sin haber leído a Pestalozzi. Todo florece con amor.”

II 
LA TESIS

                Algunos años después, en 1884, Ramón J. Cárcano, el joven de tez oscura, cabellera abundante según el rito romántico y húmedos los ojos de un mirar bondadoso y algo lánguido, el mismo que recordara que fue “Cristo” la primer palabra silabeada como alumno de su abuelo, Francisco César, presentaba su tesis universitaria para doctorarse en derecho con un título que de por sí solo se las traía “De los Hijos Adulterinos, Incestuosos y Sacrílegos” y que provocaría un escándalo de proporciones desatando el tembladeral que trascendió los límites de la Córdoba que lo vio nacer para proyectarse a nivel nacional y estar presente en los debates de todo aquel año bajo el nombre del “conflicto religioso”.
                La tesis proponía la igualdad civil de los hijos y la consecuente y necesaria reforma del Código Civil de Vélez, en ese aspecto, porque , argumentaba Cárcano “ el que nada ha hecho ni culpa alguna tiene, el hijo, fruto inocente...queda fuera del estado civil, como un paria en medio de la familia y de la sociedad” y “desconociendo los más sagrados beneficios del derecho natural, se cree castigar a los padres en la desgracia de los hijos, sin pensar que son incapaces de sufrir, los que no tienen corazón para reconocerlos”.
              Miguel Juárez Celman, su padrino de tesis, era por ese entonces, el senador memorioso que en ocasión de apoyar la quita de subvenciones a los seminarios católicos, en plena sesión de la Cámara, había soltado un recuerdo imborrable: Tratábase del salvaje episodio acontecido cuando él se encontraba cursando en el Colegio Seminario de Loreto. Ahí se había producido una rebelión de los alumnos y su rector, el sacerdote Pedro Nolasco Clara requirió el auxilio de la policía, se cerraron entonces todas las puertas del establecimiento y se hizo estirar sobre “una mesa con los sirvientes a todos los jóvenes que habían tomado parte en el desorden”  y de ese modo, ordenó que se les aplicaran 25 azotes a cada uno. Y lo que más conmocionaba al citado senador era saber que todo aquello ocurría mientras, no obstante, la Constitución Nacional se encontraba ya, en plena vigencia en la república.
           Retomando el asunto de la tesis, como toda que se precie de tal, contaba con un “oponente” y con sus “replicantes”.
           El lugar de “oponente” le cupo al Dr. Luis Vélez, vinculado al ultra clerical periódico, “El Eco de Córdoba” y  entre los “replicantes” aparecía Justino César, su pariente, “amigo bueno y fiel”, su “criterio auxiliar en la existencia”  y quien acompañaría a Cárcano a lo largo de su vida, compartiendo familia, amistad y política.
           Ramón J. Cárcano, su autor, fue a su vez un incondicional del Dr. Miguel Juárez Celman. Sobre este último, José Del Viso y Filemón Posse, cuenta en su autobiografía, que aquellos conformaron un verdadero núcleo de vanguardia porque sostenían “la enseñanza laica, el matrimonio civil y el divorcio, la separación de la Iglesia y el Estado” , entre otras cuestiones y que el gobierno del Dr. José del Viso (del cual Cárcano fue al igual del de Juárez Celman, su secretario privado) había sido atacado por los católicos de Córdoba por su “liberalismo, sinónimo de irreligiosidad” ya que buscaba “la implantación de la Escuela Normal” con profesores luteranos, la enseñanza laica, el registro civil, la secularización de los cementerios y la redención de las capellanías, entre varias de sus propuestas.


ALGUNOS EFECTOS DE LA TESIS SOBRE “LOS HIJOS ADULTERINOS, INCESTUOSOS Y SACRILEGOS”

CONDENA A LA TESIS. CARTA PASTORAL DEL VICARIO CAPITULAR Y GOBERNADOR DEL OBISPADO, DR. GERÓNIMO CLARA (hermano del sacerdote Pedro Nolasco Clara, rector Colegio Seminario de Loreto)

La carta pastoral , emitida en el marco del debate de la Ley 1420 de enseñanza laica que finalmente se sancionaría ese mismo año, señalaba que la tesis de Cárcano estaba llena de errores anticatólicos y antisociales por sostenerse “la igualdad absoluta de los hijos legítimos con los hijos adulterinos y sacrílegos, en contra de los sagrados cánones, por calificar el matrimonio de simple rito o ceremonia, como si no fuera un gran sacramento instituido” y concluía haciendo una admonición a la Facultad de Derecho , oponiéndose a la aprobación que de la tesis hiciera el Consejo de dicha casa de estudios: “ en nombre de los más grandes intereses de Dios y de la Patria, rogamos a los respetables profesores de la Facultad de Derecho que en adelante se inspiren siempre en el desempeño de sus funciones, en los deberes que les impone su gloriosa profesión de Católicos”. Y no se privaba de prohibir por “impío” la lectura del periódico “El Interior”, que si bien, nada tenía que ver con la mentada tesis, tenía a Cárcano por director.


MOVILIZACIÓN Y PROCESIÓN DE SEÑORAS CATÓLICAS CORDOBESAS EN APOYO DEL VICARIO CLARA

Por lejos mejor que lo que yo misma lo haría, es el propio relato de Cárcano, contando los acontecimientos del siguiente modo:
“El domingo siguiente, una numerosa manifestación de señoras conocidas recorre las calles de Córdoba en procesión solemne, llevando cruces altas y estandartes religiosos para rendir homenajes al ilustre vicario y acentuar censuras al joven hereje. Honoria César, mi madre, es la única señora que falta. Tuvo siempre absoluta confianza en mi criterio y conducta. Ella, sin embargo, llora mucho aquel día, su sola observación es una pregunta: ¿Por qué se comete tanta injusticia contigo?”

El gobierno de Julio A. Roca decretó la suspensión de oficio y beneficio al vicario Gerónimo Clara, separándolo, asimismo, del gobierno del obispado.
El ministro de justicia, culto e instrucción pública, Eduardo Wilde, exoneró al procurador fiscal de la provincia de Córdoba, quien estrechando filas con los católicos, había discutido la legalidad del citado decreto. También y por la misma cuestión se separó de sus cátedras a algunos profesores de la Universidad de Córdoba, entre ellos, al Dr. Rafael García, quien habíase negado a aprobar la mencionada tesis. Años más tarde su estatua –la que le erigieron en su homenaje- sería derribada en los incidentes que envolvieron las jornadas de lucha por la Reforma Universitaria en 1918 y a la cual, Cárcano, también brindó su apoyo.


RUPTURA DE LAS RELACIONES DIPLOMÁTICAS CON LA SANTA SEDE

El delegado papal monseñor Matera se vio envuelto en el “conflicto religioso” y el presidente Roca resolvió expulsarlo, dándole 24 horas para abandonar el país previa entrega de sus pasaportes a partir de ahí y por más de una década, la representación de la iglesia católica en Argentina, quedo vacante.


REEDICIÓN DE LA TÉSIS DE CÁRCANO

A casi 130 años de las tribulaciones que se debió aguantar Cárcano por osar  proponer la igualdad civil entre los hijos, el año pasado, en 2011 y tras un proyecto de cooperación editorial largamente demorado, la Universidad Nacional de Córdoba y la Universidad Católica de Córdoba se decidieron a concretarlo, inaugurándolo nada más ni nada menos que con la reedición conjunta de la controvertida y olvidada tesis de “Los hijos adulterinos, incestuosos y sacrílegos”. Olvidada, digo, a pesar de su probada actualidad en lo tocante a la injerencia de la Iglesia en cuestiones propias del Estado que le son completamente ajenas y no es un dato menor que quien lo asegure sea precisamente el Prof. de la Universidad Católica, Nelson G. Specchia, quien en la presentación de la citada reedición de la tesis de Cárcano, advierte que:
“No hay que aguzar demasiado la imaginación para tender líneas comparativas con algunos procesos que nos toca vivir en nuestros días, como el relativamente reciente debate en torno a la aprobación del matrimonio igualitario en el Congreso de la Nación, y las cartas y comunicaciones giradas a parte de la grey católica por los más altos dignatarios de la iglesia; o también las posiciones que se tensan en estos momentos en relación a una normativa que atienda, en forma particular, a la identidad de género. Ramón J. Cárcano era un hombre de ideas mesuradas y de una práctica religiosa habitual; pero también era consciente que el escrito que había elucubrado traería cola, lo admite en esta cita: “La cuestión académica se convierte en una lucha política y religiosa, intelectual y social, vigorosa y apasionada, que en el fondo encierra una renovación de ideas y valores personales.” No se equivocaba. Los postulados de su tesis, este libro, motivó una furibunda pastoral del vicario, monseñor Jerónimo Emiliano Clara. Carta pastoral que, tanto por su tono como por la manifiesta intención de introducir una participación corporativa por fuera de los canales institucionales del funcionamiento político constitucional, terminó empujando un conflicto con el gobierno nacional, que se saldó con el retiro del representante apostólico, y que la representación de la iglesia católica quedara vacante por más de una década. Los pormenores de este contencioso están claramente presentados en la contextualización de Marcela González, que permiten adentrarse en el texto de Cárcano con una luz que ilumina mucho más allá del hecho histórico, y permite trazar –como acabo de decir- líneas comparativas de urgente actualidad con nuestros días. La distinción entre lo religioso y lo secular, entre la Iglesia y el Estado, es parte del proyecto político de la tesis” de Cárcano, y que “el tema de la relación entre derecho y religión continúa siendo un eje problemático y paradójico en la Argentina contemporánea, desde la restauración democrática.” Coincidimos con él. Y por eso, y por las razone que esgrimía al comienzo, saludamos esta edición, e invitamos a su lectura.”


III
JUSTINO CÉSAR

         Cuando Justino César se murió como era de suponer, Ramón J. Cárcano hizo un discurso. Dijo de él que además de haber sido docente de la Universidad por más de 40 años, de haber recorrido todos los escalones de la carrera judicial hasta llegar a ser Presidente del Tribunal Superior de Córdoba, ser autor de Códigos de Procedimiento y figura relevante en dos reformas de la Constitución provincial y Ministro de un “gobierno de ideas y de trabajo”; fue por sobre todo, “siempre un moderno y un actual por la profundidad de su saber” Y se le ocurrió entonces, compararlo con Voltaire, sí, con aquél emblema de la Ilustración, con ese opositor tenaz de todos los fanatismos y archiconocido como enemigo acérrimo de la Iglesia. Pero una vez señalada dicha similitud, pasa a aclarar que en nada fue óbice para el despliegue de sus propias creencias religiosas.
Así, desde un afecto que encuentra raíces muy profundas, Ramón J. Cárcano semblantea a mi bisabuelo, Justino César:
“Este hombre que parecía sonreír como Voltaire, que sentía cierta despreocupación por los convencionalismos y se mezclaba con despego y buen humor en la comedia humana, era, sin embargo, un místico y un creyente, un esclavo de sus deberes, y un cultivador de los afectos íntimos, a los cuales jamás debilitará el tiempo…su corazón ha palpitado tan cerca del mío, que de mi vida era un testigo y un juez, porque en su severa honestidad sabía ser un juez de sí mismo”.


Fuentes:

Ramón J. Cárcano, “Páginas errantes”, La Facultad, 1927.
Ramón J. Cárcano, “Mis primeros ochenta años”, Plus Ultra, 1965.
Ricardo Sáenz Hayes, “Ramón J. Cárcano en las letras, el gobierno y la diplomacia1860-1946”, Academia Argentina de Letras, 1960.
Rivero Astengo, Agustín “Juárez Celman, 1844-1909. Estudio histórico documental de una época argentina”, Guillermo Kraft, 1944.
















lunes, 9 de abril de 2012

ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LA DESMALVINIZACIÓN

Soldados argentinos en las Malvinas.



Por Francisco José Pestanha


Ciertos mojones de nuestro devenir histórico acreditan plenamente que el Reino Unido de Gran Bretaña desde antaño, ha poseído intereses estratégicos en la región sudamericana. También, que para la persecución de tales fines los británicos han recurrido a la acción militar directa unas veces, y otras a sutiles habilidades diplomáticas y operaciones de índole económico-financiera. Los legendarios textos de Raúl Scalabrini Ortiz, Julio y Rodolfo Irazusta, José Luis Muñoz Azpiri y José Luis Torres se instituyen en referencias bibliográficas necesarias para dar cuenta de estas afirmaciones. Los recientes trabajos de Enrique Oliva, José Luis Muñoz Azpiri (h) y Federico Bernal nos entregan visiones actuales que las refuerzan.
Cuánto menos a partir de fines del siglo XVII, los ingleses comenzaron a incursionar en la región sur continental. Las primeras irrupciones incluyeron avistamientos, reconocimientos y estudios geológicos, cartográficos, biológicos, antropológicos, etc., en el marco de una verdadera labor  de “inteligencia”.
 Si bien los británicos ocuparon militarmente el archipiélago malvinense en enero de 1833, la apelación a la maniobra militar en el subcontinente viene de tiempo antes. Pueden citarse como ejemplos la expedición sobre Montevideo, Maldonado y Colonia al mando de John McNamara, entre diciembre de 1762 y principios de 1763; la primera ocupación británica de las islas Malvinas a partir de la expedición de Byron; dos intervenciones militares (invasiones) en 1806 y 1807, y posteriormente, entre 1845 y 1848, en alianza con los franceses, aquel bloqueo que intentó violentar nuestra soberanía con una incursión ilegítima en nuestros ríos interiores.

Como sostuvimos antes, la acción británica no se circunscribió estrictamente a las iniciativas castrenses, que de hecho le aportaron numerosos fracasos en la región. En forma paralela a sus avanzadas militares, los ingleses pusieron en marcha artilugios de carácter financiero en alianza con las “clases acomodadas” y con el Estado naciente, entre los que se destaca como hito significativo el pacto suscripto con la Baring Brothers en 1824, antecedente que más tarde contribuiría a la consolidación del Reino Unido como principal comprador de materias primas argentinas desde mediados del siglo XIX.
Autores como Jorge Abelardo Ramos señalan que mediante este tipo de operaciones  se estableció entre ambas naciones un verdadero régimen semicolonial, ratificado en plena crisis de los años treinta con la suscripción del ignominioso pacto Roca-Runciman en 1933. En aquella oportunidad, el entonces vicepresidente Julio Argentino Roca (h) expresó que la “Argentina, por su interdependencia recíproca, es, desde el punto de vista económico, una parte integrante del imperio británico", enunciado que otro miembro de la comitiva, Guillermo  Leguizamón, remató declarando que "La Argentina es una de las joyas más preciadas de la corona de su Graciosa Majestad". 
La guerra por Malvinas de 1982 constituye para nosotros un hito histórico más en el marco de un sistema de relaciones bilaterales desiguales que nos ligaron y aún nos ligan a los británicos. La desigualdad es palmaria, ya que se trata de lazos entre un Estado central y otro periférico, con umbrales de poder claramente desemejantes.
Uno de los fenómenos sociopolíticos más interesantes y reveladores que emergieron en la posguerra es, sin lugar a dudas, el dispositivo que en parte de la literatura política se ha denominado “desmalvinización”.trans La idea de “desmalvinizar” suele atribuirse al intelectual francés Alain Rouquié. En una entrevista realizada por el recordado Osvaldo Soriano para la revista Humor en marzo de 1983, el académico manifestó que quienes pretendan evitar “que los militares vuelvan al poder tienen que dedicarse a desmalvinizar la vida argentina. Esto es muy importante: desmalvinizar, porque para los militares las Malvinas serán siempre la oportunidad de recordar su existencia, su función y, un día, de rehabilitarse. Intentarán hacer olvidar la guerra sucia contra la subversión y harán saber que ellos tuvieron una función evidente y manifiesta, que es la defensa de la soberanía nacional”[1].
No obstante, nuevos estudios acreditan que la desmalvinización comenzó tiempo antes, en plena dictadura cívico-militar, ya que, entre otras circunstancias, los intereses económicos británicos en la Argentina no fueron sustancialmente afectados durante la guerra.

Para algunos autores –entre los que me incluyo–, la desmalvinización no tuvo por único objetivo  invalidar a los militares, sino sentar las bases para el paulatino restablecimiento de los lazos bilaterales entre ambos estados a fin de restaurar “ciertos vínculos” deteriorados por la guerra, e instituir posteriormente un nuevo engranaje económico-financiero que algunos ensayistas describieron, en términos jauretcheanos, como “el nuevo estatuto legal del coloniaje”. Tal estatuto fue consagrado a través de dos acuerdos: el de Madrid, firmado el 15 de febrero de 1990, y el de “Promoción y protección de inversiones”, suscripto en Londres el 11 de diciembre de 1990. Ambos se sellaron bajo la conducción del entonces canciller Domingo Cavallo, quien inmediatamente, y a fin de garantizar lo allí acordado, asumió como ministro de economía. Algunos artículos incluidos en la posterior reforma constitucional de 1994, así como numerosas leyes sancionadas ulteriormente por el Congreso, consagrarían más tarde un corpus normativo altamente desventajoso para el país.
La desmalvinización constituyó así un dispositivo dentro de una estrategia más amplia, orientada a “preparar el campo” y sentar las bases para la reconstrucción del “intercambio” bilateral entre dos estados que habían confrontado bélicamente.
Hay quienes sostienen que uno de los principales objetivos del dispositivo desmalvinizador se orientó a deshistorizar la guerra y desligarla  del conflicto armado de 1982. Se advierte de esta forma que la estrategia impuesta desde el poder apuntó a “aislar” la guerra por las islas Malvinas de la historia de las relaciones bilaterales (desiguales) entre Argentina y Gran Bretaña. Debe tenerse en cuenta que, como señalamos antes, la causa Malvinas constituyó uno de los pilares centrales del pensamiento nacional desde principios del siglo pasado, y siempre encontró una considerable acogida en los sentimientos populares.
Sin embargo, la desmalvinización no concluyó allí: la idea de que en 1982 se produjo una confrontación entre la democracia (inglesa) y la dictadura (argentina), la instalación en el inconsciente colectivo de un fatalismo que da por sentada la impotencia nacional frente a las agresiones coloniales[2] y la categorización de los veteranos con diversas etiquetas minusvalidantes (desde “loquitos” hasta “víctimas”) son otros eslabones de un fenómeno que aún espera ser abordado en mayor profundidad.



[1]  Revista Humor N° 105, Reportaje de Osvaldo Soriano, Marzo de 1983.
[2] José Luis Muñoz Azpiri, “No fue Hollywood pero tampoco Iluminados por la lástima”. En www.nomeolvidesorg.com.ar.

domingo, 8 de abril de 2012

JORNADAS VIAJES Y VIAJEROS: UN ITINERARIO BIBLIOGRÁFICO




El viernes 14 de octubre de 2011 se realizó la Jornada Viajes y Viajeros: un itinerario bibliográfico en la Biblioteca Nacional, en el auditorio Jorge L. Borges de la Biblioteca Nacional. En esta oportunidad se presentó el proyecto que llevan adelante la Biblioteca Nacional, la Biblioteca del Congreso, el Centro de Información del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, el Instituto de Servicio Exterior de la Nación, la Biblioteca Nacional de Maestros, el  Instituto Multidisciplinario de Historia y Ciencias Humanas del CONICET y la Academia Nacional de la Historia destinado a compilar una Bibliografía de Viajeros, en el marco de los festejos del Bicentenario. El encuentro tuvo como objetivo brindar un panorama de los estudios sobre los libros de viajeros de la mano de algunos de los más destacados investigadores en el área y facilitar el intercambio y el conocimiento de la comunidad académica y bibliotecaria. La presentación de apertura estuvo a cargo de la Lic. Araceli García Acosta  en representación de las instituciones organizadoras de la Jornada. Luego se realizaron las siguientes exposiciones:
 

Martín Servelli.





• Dra. Claudia Román–Lic. Patricio Fontana: “Correr para contarla. Los apuntes sudamericanos de Francis Bond Head”. El trabajo analizó las condiciones de escritura, de publicación y de circulación del libro de Head, uno de los travel accounts dedicados a la Argentina más exitosos, así como la importancia del mismo en la fundación de la literatura argentina. Hecho verificable en la marca que dejó en varios textos de autores de la llamada “Generación del 37”.


• Lic. Martín Servelli: “Roberto J. Payró y el reporterismo viajero”. La ponencia trabajó sobre los textos producidos por Roberto J. Payró en las giras periodísticas para el diario La Nación en la última decada del siglo XIX.

•  Dra. Claudia Torre: “Mujeres en viaje. Lina B. Bernard, J. Howard y A. Elflein”. En su ponencia presentó y analizó la cultura del viaje femenino, hacia el interior del territorio argentino a partir de las narraciones de tres viajeras: la alsaciana Lina Beck Bernard (1824-1888), la norteamericana Jennie Howard (1845-1933) y la argentina Ada María Elflein (1880-1919).
  

•  Dr. Sandro Olaza Pallero: “Comentarios acerca de Lucio V. Mansilla en torno de su obra Excursión a los indios ranqueles”. El artículo presentado analizó la proyección del clásico de Mansilla en la historia contemporánea y la gravitación de los pueblos originarios en la génesis de la Nación Argentina.

•  En el panel a cargo de miembros de la Asociación de Libreros Anticuarios de la Argentina (ALADA) acerca del mercado del libro antiguo y raro en el país, expuso Alberto Casares, quién recordó la próxima inauguración de la  7ª Feria del Libro Antiguo de Buenos Aires. Casares realizó un recorrido por librerías donde es posible conseguir libros de viajes y viajeros, comparando la situación actual con la de hace unas décadas. También mencionó catálogos donde es posible realizar consultas, entre ellos en el su propio sitio  web http://www.acasares.servisur.com/ y la posibilidad de acceder a libros reimpresos, como los de El Elefante Blanco.
  

• Lic. Ana María Telesca: “Textos e imágenes del marino inglés Emeric Essex Vidal en Picturesque Illustrations of Buenos Ayres and Monte Video”. En su trabajo analizó el diálogo entre el texto y las ilustraciones  incluidas en el álbum del marino inglés editado en Londres en 1820. La obra de Vidal es considerada pionera respecto de la representación de la Pampa y la ciudad de Buenos Aires.

•  Dr. Néstor T. Auza: “El viaje de un investigador en ciencias naturales. G.  Burmeister Reise durch die La Plata-Staaten”. Auza remarcó la figura en al ámbito profesional del académico y naturalista Burmeister, quien a pesar de ser pionero y lograr un trabajo tanto de campo como teórico de suma importancia, no ha logrado todavía un reconocimiento que esté a la altura de sus investigaciones.

 
Néstor T. Auza.


• Dr. Miguel Ángel de Marco: “Las mujeres argentinas en la mirada de ‘los otros", quien remarcó las características femeninas que realzaban su belleza, y su singularidad, ante la mirada de los viajeros extranjeros.

 
•  Dra. Loreley El Jaber: “Viaje, legalidad y socorro. Cabeza de Vaca y su crónica sobre el Río de la Plata”. La propuesta abordó la crónica en relación con los textos que se produjeron junto a ella, tanto a las relaciones del propio Cabeza de Vaca y la de su escribano Pedro Hernández, ambas sobre su experiencia en tierra rioplatense, como a cartas y a textos legales que dialogan e inciden en la escritura de la obra.

 
• Lic. María Azucena Colatarci: “Comentarios acerca de la mirada de Luis Brackebusch en su obra: Por los caminos del Norte” quien recorrió la obra del geólogo y minerólogo alemán, creador del primer mapa científico de los minerales argentinos.
 
   


  • Lic. Graciela Jáuregui: “Jorge Claraz y la gastronomía indígena”. El trabajo propuso una reseña y análisis sobre la alimentación que llevaron  adelante durante casi un año los integrantes de la expedición realizada por Jorge Claraz en el Norte de la Provincia de Chubut.  El minucioso relato de su aventura quedó plasmado en su Viaje de exploración al Chubut. 1865-1866, un diario que narra sus experiencias ante la necesidad del sustento alimenticio del que fue provisto por los indios vaqueanos de la región.
  


Miguel Ángel de Marco.




Ana María Rocchietti.


• Dr. Carlos de Jorge: “Havestadt. Un viajero poco conocido”. Semblanza y relato del viaje del Padre alemán Bernardo Havestadt, sus descubrimientos geográficos y sus aportes de viajero naturalista del siglo XVIII entre los territorios de Chile y la Argentina.
 

•  Dra. Ana María Rocchietti: “Acerca de G. Cox. Viaje a las regiones septentrionales de la Patagonia”. La licenciada en Antropología y Educación desarrolló el trabajo –  saberes y prácticas-  del viajero Guillermo Cox, que por sus resultados logró el respeto y la simpatía de las tribus indígenas del sur.


Fuente:

http://www.bnm.me.gov.ar/novedades/?p=1361
 



domingo, 1 de abril de 2012

LA JUSTICIA Y LA IGLESIA JESUÍTICA DE ALTA GRACIA

 


Por Carlos A. Page*


Desde que comenzamos a participar en la defensa del Patrimonio Cultural, desde la demolición hace veinte años de la Escuela Olmos, hoy shopping, hasta la destrucción de los espléndidos interiores del Palacio Ferreyra en 2006, siempre perdimos ante las embestidas destructoras. Hubo un solo caso en el que se salvó un edificio emblemático y fue cuando intervino la Justicia para evitar la demolición de una aristocrática institución del siglo XIX, El Panal. Fue con la utilización de un recurso de amparo presentado por el doctor Vaggione, entonces decano de la Facultad de Derecho. En todos los demás casos, las hordas no dejaron ladrillo en pie.
Esto incluye las siniestras intervenciones perpetradas a los edificios declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en Córdoba. Es una paradoja que estos fueron los más sacudidos en esta última década, donde no hubo ley o poder alguno que pudiera detenerlas. Varias de esas intervenciones se hicieron famosas con apodillos, como la “escalera de Roca”, los “baños de las Gorgas”, o las “molduras de telgopor de Correa”. Tanto la manzana de la Universidad como las estancias jesuíticas fueron víctimas, ejemplos que debemos sellar en la memoria para que no se vuelvan a repetir una y otra vez.
No es casual que la impunidad se haga más fuerte y llegue a un extremo casi sarcástico en la intervención que se está realizando en la iglesia jesuítica de Alta Gracia. Se hace con un subsidio de nada menos que tres millones de pesos del gobierno provincial al arzobispado, administrado conjuntamente por un contador de la curia y el párroco. La intervención derivó en tres agresiones que violan leyes de todo tipo. En primer lugar se quebrantó la Ley 12.665, cuyo órgano de contralor es la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos, a quienes se les ha mentido en cuanto a investigaciones y proyecto a ejecutar. Lo han hecho tanto el párroco como los profesionales intervinientes en una serie de confusas notas que oscurecen lo realizado, al punto de que la comisión denunció un “procedimiento de cuasi clandestinidad”. Hay además un delito canónico, porque un párroco no puede levantar los huesos del cementerio primero y del interior de la iglesia después para amontonarlos hasta decidir un destino incierto. Entre los restos están los del fundador de Alta Gracia, José Manuel Solares, y descendientes suyos como los Lozada, posteriores propietarios de la otrora estancia jesuítica. Por último, la cifra entregada no es poca cosa y no se sabe cómo se usaron esos recursos, exagerados para ser empleados en la conservación de ese edificio.
La protección del patrimonio hoy requiere indefectiblemente de la Justicia como único modo de frenar tanta impunidad. Los fiscales tienen a su alcance información periodística suficiente para actuar de oficio e investigar estos hechos.


* Página 12, Buenos Aires, 31 de marzo de 2012.

miércoles, 14 de marzo de 2012

LA ARGENTINA DESDE EL INTERIOR: LOS ORÍGENES (PRIMERA PARTE)

Diego de Rojas.



Presentación de Roberto Azaretto en la Academia Argentina de la Historia el 10 de agosto de 2011 (Salón del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires)


Por Carlos María Martínez

La incorporación de una nuevo Académico es y será siempre una circunstancia de regocijo que nos conmueve y nos alienta a los investigadores, al comprobar que nuevas figuras están dispuestas a poner sus esfuerzos e inteligencia en la profundización y divulgación de nuestra historia nacional.
Doble es el regocijo, cuando quien se incorpora lo hace por una provincia de nuestro olvidado interior.
Me toca a mi esta noche darle la bienvenida a Roberto Azaretto, mi viejo y querido amigo, designado correspondiente por Santiago del Estero, provincia que tiene en su haber un pasado de gloria desde la época de la independencia, pasado que estamos seguros será materia de investigación de nuestro nuevo académico.
Tiene, quien se incorpora, suficientes pergaminos que avalan su designación. Posee una sólida formación histórica producto de su empedernida pasión por la lectura y la investigación, a la que se agrega una prodigiosa memoria - envidia de mortales, como el que habla, incapaz de recordar un número telefónico – lo que le permite incursionar con solvencia en nuestra tradición.
Practica la tertulia, como muchos de nosotros, donde la actualidad se mezcla con lo pasado, en un intercambio intelectual de ideas que desarrollan teorías alrededor de los hechos más trascendentales de nuestra historia. Allí es donde Azaretto, además un encendido polemista, se reencuentra con lo mejor de su personalidad.
La historia y la política van de la mano. Han pasado por esta Academia importantes hombres de la política con distinto signo, pero todos ellos con una marcada pasión por la investigación histórica. Quien no conoce en profundidad la historia de su país no puede aspirar a gobernarlo ni a representarlo.
Roberto Azaretto se inició muy joven en la política en el Partido Demócrata, donde ocupó las diversas escalas del escalón partidario llegando a ser Presidente del mismo.
Ha desarrollado una intensa actividad en la función pública que se inició cuando fue Secretario del Bloque Demócrata de 1973 a 1976.
Secretario del Directorio del Cinturón Ecológico en 1977.
Subsecretario de Servicios Públicos de la Ciudad de Buenos Aires en 1982, donde ha de profundizar los problemas referidos a la infraestructura de Servicios y de la obra pública.
Asesor en la Cámara de Diputados de la Nación en 1985/89.
Elegido Legislador en 1989 volcará toda su pasión avalada por sus sólidos conocimientos, para contribuir a encarar los acuciantes problemas que sin duda tenía la metrópoli.
En 1995 aparecerá su libro “Buenos Aires ¿Ciudad ingobernable?” que lleva el prólogo de un gran amigo que se nos fue, Miguel Unamuno. Allí Azaretto hará un análisis de la historia política del municipio y de los principales problemas que aquejan a la ciudad.
No quiero dejar de recordar que en 1981 había escrito en colaboración con Guillermo Laura y Jaime Smart un libro llamado “La Provincia Urbana del Río de la Plata”.
En 1983 retornado el país a su sistema constitucional el Centro Editor de América Latina lanzó una serie de libros referidos a la historia de las fuerzas políticas en la Argentina. El Centro le pide a Azaretto que escriba la historia de las fuerzas conservadoras, cosa que hará publicándose ese mismo año y siendo esta su primera participación escrita en la temática política.
En 1991 escribirá un libro, junto a uno de los más grandes dirigentes que tuvo el Partido Demócrata de Mendoza, el Dr. Carlos Aguinaga, titulado “Ni década, Ni infame”.
Años más tarde, en 1998, publicaría la biografía - con documentos inéditos - del Dr. Federico Pinedo, político y economista tal como reza el título del mismo.
Fue autor además, del capítulo dedicado a la Ciudad de Buenos Aires, en el libro “La Reconstrucción del Estado y la Constitución Nacional” que coordinara Miguel Oromí Escalada.
Cumplió tareas como asesor del Ministerio de Justicia de la Nación en el 2003, siendo designado Ministro de Gobierno de la intervención a la Provincia de Santiago del Estero en el año 2004.
El cumplimiento de esa tarea le traerá aparejado un profundo cambio en su vida, que lo llevará, cumplida la misma, a radicarse en Santiago del Estero, donde se ha afincado.
Pertenece al Centro de Estudios Genealógicos, Históricos y Heráldicos de esa provincia, siendo un colaborar permanente en temas históricos de la Revista de la Fundación Cultural de Santiago del Estero.
Tiene en publicación un libro denominado “La Argentina, un Espacio para Hacer”.
Analista permanente de la situación política ejerce el periodismo, escribiendo semanalmente columnas de actualidad en los diarios “Panorama” y “Arena Política” de Santiago del Estero, como así también con el diario “Los Andes” de Mendoza, provincia a la que se encuentra muy vinculado por ser además productor vitivínícola.
Señores,
Cicerón llama a la historia “luz de la verdad”, “testigo de los tiempos”, “maestra de la vida”, “mensajera de la antigüedad”. Frases todas ellas que le dan significado a los hechos pasados y presentes narrados fielmente y solidamente garantizados por los testimonios orales y escritos. Esa es la visión que algunos tenemos de la historia, muy contrapuesta, a la que con actitudes maniqueas se pretende imponer hoy día, acomodándola a las circunstancias presentes y distorsionando los hechos consignados que las fuentes históricas han verificado, al servicio de fines demagógicos destinados a inferir en la mente del pueblo en general y específicamente en nuestro jóvenes.
Como bien lo señalaba, días pasados, Julio María Sanguinetti en el diario “La Nación”: “Vivimos tiempos de renovada intolerancia histórica o más bien de uso y abuso del pasado con fines políticos”.
Como Academia es nuestro deber preservar, acrecentar y difundir el patrimonio histórico que ha sido la base de nuestra identidad como Nación.
Así lo expresaba el gran maestro Ricardo Levene cuando sostenía “La historia patria es fuente perenne de inspiración y formación del alma nacional que tiene fisonomía propia y ha realizado las obras originales de la argentinidad”.
Me congratulo, por que lo se imbuido de nuestras más caras tradiciones históricas, recibir esta noche a Roberto Azaretto a quien le tributamos una cordial bienvenida, en la seguridad de que su aporte intelectual será valioso para esta Corporación.

                                              
                                                            La Argentina Desde el Interior: Los Orígenes

                                                                                                  
                                                                                                 Por Roberto Azaretto*


Señor Presidente de la Academia Argentina de Historia Doctor Juan José Cresto, Señores Académicos, Señoras y Señores: En primer lugar quiero agradecer al Comité de Admisión de la Academia haber recomendado mi incorporación a la misma, y la aceptación unánime por parte de sus miembros. Es para mí un alto honor. No lo tomo como un logro, sino un desafío para trabajar más en la investigación, el análisis, y aportar a la publicación de nuestra historia. En estos tiempos hay interés en la historia y una nueva  generación de historiadores profesionales, en el sentido que son graduados de las universidades, viven  de la investigación y la cátedra, y han tenido la posibilidad de obtener doctorados en universidades inglesas y estadounidenses. Siempre entendí que la historia ayuda a discernir sobre los problemas del presente, y anticipar el porvenir. Los más grandes estadistas del mundo sabían historia. Fue historiador Adolfo Thiers, Winston Churchill, De Gaulle y el primer presidente de la Argentina  unificada, Mitre. Este último, fundador de la disciplina en nuestro país, entre tantas facetas de su personalidad. Octavio Paz decía “Una sociedad se define no sólo por su actitud hacia el futuro sino frente al pasado, sus recuerdos no son menos reveladores que sus proyectos”. Quiero recordar que integró esta Academia  el Doctor Vicente Oddo, médico, científico, investigador y historiador de la provincia de Santiago del Estero, y el recientemente fallecido Dr Enrique Pinedo, con el que tuve encuentros cordiales y también discusiones civilizadas sobre distintos  aspectos de la vida pública nacional, Mi biografía sobre su padre, uno de los más eminentes argentinos del siglo pasado, y los esfuerzos políticos compartidos con su hijo Federico, reforzaron esos vínculos. Señoras, Señores:  Hablaré sobre la visión de la Historia desde el Interior y Los Orígenes de la  Argentina. Llegué a Santiago del Estero  por razones políticas pues acepté ser ministro de Gobierno, Trabajo y Culto de la intervención federal a esa provincia encabezada por el doctor Pablo Lanusse. Por tradiciones familiares de mi familia materna, mendocina vieja, sabía que el apellido de mi abuela era originario de Santiago del Estero, pues era bisnieta de un matrimonio de ese origen Don Ponciano Suárez y Pascuala Frías. Alternando mi vida entre Buenos Aires y Mendoza fui comprendiendo que la historia nacional no le daba la debida importancia a los orígenes, ni a los sucesos que posibilitaron la existencia de la Argentina. A lo que se agrega la creencia que solamente los sucesos de Buenos Aires importan, o que las decisiones del poder nacional por si solo transforman la realidad. Daniel Larriqueta, en “La Argentina Renegada”  recuerda el trabajo de Octavio Paz sobre  Sor Juana en el que critica la deformación de la historia del Virreinato de la Nueva España. “Vivimos entre el mito y la negación, deificamos a ciertos períodos, olvidamos a otros. Estos olvidos son significativos,   hay una censura histórica como hay una censura psíquica. Hay una deformación de la historia de la nueva España   que no es sino  la proyección de nuestras deformaciones”, asevera el notable ensayista mexicano. Larriqueta sostiene que los argentinos hemos hecho algo peor, que es olvidar el período peruano de nuestra formación, el que va  desde la fundación de Santiago del Estero hasta la creación del virreinato del Río de la Plata. A ello, agrego que hoy, desde la política, se pretende borrar todo lo que sucedió en dos siglos, como si desde los pocos meses en que Moreno y Castelli tuvieron protagonismo, no hubiera pasado nada hasta el 2003, y sobre todo se quiere borrar de la memoria que durante muchos años, nuestra historia es la de un éxito notable.

                     
El Comienzo de la Historia Argentina

Al vivir  en Santiago del Estero uno comprende más la influencia, las coincidencias y las diferencias, de las tres corrientes colonizadoras de la conquista, y al que creo debemos agregar la cuarta corriente, que es la inmigración masiva a partir del ochenta, pues si bien siempre existió un flujo importante de poblaciones inmigradas, no sólo de España al Río de la Plata y en particular a Buenos Aires, que se acentúa a partir de 1820, ese carácter masivo se da a partir e la primera presidencia de Roca. Otros países han tenido enormes flujos inmigratorios, pero el caso argentino es único en cuanto a la proporción sobre la población nativa. En 1910 el 50 % de los habitantes de esta ciudad eran extranjeros, y la mitad de los nacidos aquí eran hijos de inmigrantes. En Santa Fe, las cifras  eran mayores, pues en 1853 era la más despoblada de la Argentina. Esto  ha sido  determinante en la formación de la Argentina moderna y la cultura del Río de la Plata. También en Córdoba, donde se encuentra con la sociedad tradicional, y Mendoza donde se fusionó con la influencia chilena. A propósito de Córdoba, el sociólogo Sofanor Novillo Corvalán cuenta, que hasta mediados de la década del treinta, la totalidad de la legislatura provincial era integrada por descendientes de los fundadores de las ciudades del Tucumán. El cambio se produce en 1936, con el triunfo ajustado de Amadeo Sabattini en los comicios para elegir gobernador de la provincia. La historia argentina no tiene doscientos años. Comienza con la fundación de Santiago del Estero, que es la base de la fundación de la Argentina mediterránea en la búsqueda del acceso al Atlántico, que se plantea tanto desde Santiago de Chile, como desde Lima. Se trata de fundar un puerto desde Las montañas andinas ribereñas del Pacífico, al Océano que reemplazaba al Mediterráneo, como el centro del comercio de occidente, y de vinculación con el resto del mundo, hasta entonces utilizando rutas terrestres que partían del mediterráneo oriental o el mar Negro. Dos puntos de partida tuvo la fundación de la vieja Argentina: uno desde del Perú, y el otro desde Santiago de  Chile. El que vino directo de España al Río de la Plata con  Don Pedro de Mendoza en 1536 había fracasado y los sobrevivientes se replegaron al Paraguay, donde quedaron aislados con escasos  contactos con la Corte, y menos con el Perú. Probablemente la historia de nuestro país sería distinta si el Adelantado hubiera tenido éxito.

En nuestros inicios   juegan un papel esencial Pedro de Valdivia; La Gasca, los  Hurtado de Mendoza, padre e hijo; Matienzo y el Virrey Toledo. Ellos a veces actúan por cuenta propia, pero siempre siguiendo un proyecto fundacional del Reino de Castilla, que Felipe Segundo recoge cuando ocho años antes de ser coronado, su padre le otorga el gobierno de la península.

Es  un proyecto poblador, no se limita a la extracción de los metales preciosos y está relacionado con el sentido misionero de una iglesia subordinada al Rey, al punto que el Papa le cedió la jurisdicción sobre la misma. Por eso  aquí vendrán lo mejor de la burocracia española y capitanes fogueados en los teatros de guerra europeos.

De esas expediciones se fundan en el Tucumán, Santiago del Estero, San Miguel del Tucumán, Londres, la Rioja, Salta, San Salvador de Jujuy y finalmente San Fernando del Valle de Catamarca.

Santiago del Estero es la primera, y por eso es llamada la madre de  ciudades.

El primero que entra desde el Perú a territorio argentino es Diego de Almagro que penetra hasta Chicoana y ante la resistencia que encuentra en las tribus indígenas, gira hacia el oeste y por sendas cordilleranas camina hacia Catamarca por donde cruza a Chile, a la altura de Copiapó. Desde ahí regresará a Cuzco atravesando los desiertos chilenos, con tantas penurias que al llegar serán nominados como los rotos, palabra que perdura en  Chile como sinónimo de careciente.

En 1542 se produce la primera entrada al mando de Diego de Rojas secundado por Felipe Gutiérrez,  Nicolás Heredia y Francisco de Mendoza. Este fundará  la primera ciudad del Tucumán en 1543 en territorio de los indios soconchos, hoy departamento Atamisqui, a la que denomina Medellín, nombre de la  ciudad natal del sucesor de Rojas.

Desde Chicoana obtuvieron información de un camino que pasaba al lado de las montañas tucumanas, al este de Catamarca y al oeste de las sierras de Guasayan que los conduciría a tierras llanas. Entraron a las llanuras santiagueñas por Choya. Rojas fue sepultado en esa jurisdicción en Majigata, donde muere por una flecha envenenada.

Es una expedición con sacerdotes, acta fundacional y creación del Cabildo. No llega a los dos años al ser incendiada por los soconchos.

Se inicia una larga marcha hacia Catamarca, la Rioja y luego hacia Córdoba siguiendo el curso del Río tercero, el Carcañará y por fin el Paraná, donde encuentran los restos de “la Torre de Gaboto” que era la referencia que tenían. Mendoza pretende seguir hacia la Asunción, pero su tropa se niega, poco tiempo después es asesinado y Nicolás de Heredia los lleva de regreso al Perú, Han recorrido cuatro mil kilómetros y de alguna manera marcaron el camino real entre el Perú y el Plata, pues su trazado es muy aproximado a la ruta nueve.

Fueron recibidos como héroes, a pesar de no haber logrado una base estable en el Tucumán. Fueron los llamados hombres de la primera entrada y fueron los primeros en llegar a la llanura santiagueña, donde encontraron indígenas belicosos, pero también una civilización agraria que aprovechaba las periódicas inundaciones del Río Dulce, como los egipcios en el Nilo, para sus cultivos. capaz de elaborar la cerámica, y confeccionar tejidos de algodón y lana.

Empleo la palabra indígenas, porque rechazo esta moda de hablar de pueblos originarios. Todos en este continente hemos venido de otro lado y sobre todo en la Argentina. Unos   hace  unos miles de años, otros con la conquista, muchos a la fuerza, desde el África y otros desde distintos países europeos y asiáticos en los últimos 130 años, y todos nos estamos mezclando y formando un solo pueblo.


Luego se suceden las expediciones  y fundaciones de Núñez del Prado, financiadas con su peculio, siendo la primera la ciudad del Barco I en las cercanías de Morteros, localidad de la actual provincia de Tucumán, y que culminan en el Barco III en las cercanías de la fundación definitiva por Aguirre.



Un Hombre Decisivo

Francisco de Aguirre es el hombre que logra la  fundación definitiva de la primera ciudad estable del Tucumán, que es Santiago del Estero del nuevo maestrazgo, el 24 de julio de 1553, trasladando la última  ciudad del Barco de Núñez del Prado.

Son dos personalidades diferentes. Núñez del Prado llega en los primeros tiempos de la conquista a Santo Domingo, y participa de las expediciones de Hernán Cortes en Guatemala. Es la generación que luego de la toma de Granada viene para América.

Francisco de Aguirre, a pesar de ser hombre de fortuna, se incorpora al ejército en tiempos de Carlos V, y participa de la batalla de Pavía, donde el emperador derrota a Francisco I de Francia.

En el saqueo de Roma es reconocido por el Papa Clemente VII porque impide el saqueo y las violaciones en un convento de monjas.

Como agradecimiento le permite casarse con su prima hermana María de Torres, con la que tendrá cinco  hijos, además de la cincuentena de hijos naturales en América.

Sus descendientes se destacaran hasta la actualidad en la vida pública  chilena y en Cuyo. Muchos argentinos, de familias de cierta importancia, como otras modestas, tienen sangre de Aguirre.

Como otros oficiales de Carlos V han conocido el mundo, pues participan de las guerras  europeas del imperio de los Habsburgo. Es un mundo en transformación, que entra en la modernidad. Es el tiempo del renacimiento, de la reforma protestante, de las grandes exploraciones, del nuevo camino a la India, de la demostración de la redondez de la  tierra, y del nuevo continente descubierto por Colón al servicio de Castilla.

Es también el tiempo de la contrarreforma y las guerras religiosas que sostienen los Habsburgos en la parte Alemana de su imperio, y la corona francesa en su larga guerra civil.

Aguirre llega a Chile con Valdivia, Villagra, Rodrigo de Quiroga, todos oficiales veteranos de la corona española, que sostiene el primer ejército permanente, desde la caída del Imperio Romano de Occidente.

Es Valdivia  quien  designa a Francisco de Aguirre Teniente General del Tucumán y de la Serena, ciudad sobre el Pacífico, que Aguirre había refundado.

El Tucumán necesitaba un jefe enérgico para consolidar una fundación. Respetado y temido por los indios. No   vino aquí para enriquecerse y regresar a la península. Vino a conquistar y poblar.

Ante el escaso número de españoles que llegaban a Chile desde el Perú, dice sobre la población indígena: “si es necesario a los hombres matarlos a todos, a las mujeres embarazarlas”. De ahí salió el pueblo chileno y un poco más de la mitad de los argentinos,  que no tienen sangre de la inmigración de finales del siglo XIX y del pasado,  al que se agrega un elemento poco estudiado que es la cantidad de africanos que llegaron a estas tierras, como esclavos introducidos desde el puerto de Buenos Aires, y que alcanzaron a mediados del siglo XVIII porcentajes cercanos al 40 % de la población de Santiago del Estero y Tucumán.
Buenos Aires fue el segundo puerto esclavista del Imperio Hispano.

Para Orestes Di Lullo Aguirre es un usurpador, al igual que Valdivia y salvo el coraje le resta méritos. Sin embargo junto con Inés Suárez, salvó a Santiago de Chile, 16 años antes de venir al Tucumán.

Aguirre remite como prisionero a Núñez del Prado a Chile. Algunos de sus partidarios se van al Perú, entre ellos dos frailes dominicos. Núñez del Prado intentará recuperar el poder en Santiago pero el cabildo se opone, Luego participa en una expedición al Pilcomayo y participa de un revuelta. Será ejecutado por orden de Jerónimo Luís de Cabrera, futuro fundador de Córdoba.


Aguirre llega con doscientos españoles, buena caballería, semillas, herramientas, y entra al Barco III con los estandartes desplegados el 21 de mayo del 1553.

No lo   acompaña ningún sacerdote, “Es más útil para la ciudad un buen herrero o un buen carpintero dice” y no oculta su escepticismo  en cuanto a la castidad de los curas. Todo esto llegará a oídos de la Inquisición, como su desdén hacia la excomunión: “sólo asusta a los hombres débiles”.

Al año y medio de gobierno regresa a Chile, enterado de la crisis ocasionada por la muerte horrible de Valdivia al caer prisionero de Lautaro, el caudillo araucano.

Antes de morir, el conquistador nacido en la Extremadura, como tantos de sus pares, decide nombrar sucesor a Francisco de Aguirre. Sus consecuencias son la antipatía de los santiagueños por su salida, y problemas en Santiago de Chile con los desplazados por el testamento como Villagra.

Llega a ese  reino Hurtado de Mendoza, hijo del virrey del Perú, integrante de una de las grandes familias de España, y los embarca a Lima como prisioneros, a Villagra y Aguirre. El hijo lo sucederá luego al padre como  virrey. Son los marqueses de Cañete.

Hurtado de Mendoza manda a Pedro del Castillo a fundar Mendoza en 1561, como  un eslabón del camino de Santiago de Chile a Santiago del Estero y el Perú. Mendoza es la única provincia y su capital que lleva el nombre de uno de los fundadores del imperio español en esta parte del continente.

Valdivia no llegó a enterarse que  sus esfuerzos habían sido reconocidos, pues al título de marqués, se le agregaba la dependencia directa,  como capitán general, de Felipe II rey de Chile, decisión tomada por Carlos V para que su hijo tuviera el mismo rango que María Tudor, reina de Inglaterra con la que contrae matrimonio.
             
Procesado y preso en Lima vuelve a los dos años a Santiago del Estero, pues Felipe II lo ha confirmado como gobernador del Tucumán. Su labor incansable lo lleva a explorar el territorio, fundar poblaciones como  San Miguel del Tucumán, alcanzar el Bermejo y el Paraná.

Nuevamente es acusado por la Inquisición, es que llamativamente se ha expresado en los términos de Lutero, preguntado si creía en su salvación dado los abusos y muertes  que habían provocado sus acciones, contestará: “Mi fe me salvará”

Es obligado a retractarse, salvando la vida y condenado a prisión. Cinco años después regresa a Chile. El rey ha dispuesto que el Tucumán dependa de la Audiencia de Charcas como parte del virreinato del Perú.

Su antiguo lugarteniente Rodrigo de Quiroga le otorga el gobierno de la Serena,  la ciudad que había  refundado años antes, y una encomienda en el valle de Copiapó.

Su última  hazaña fue frustrar el desembarco de la marinería de Francis Drake, que había saqueado Valparaíso y apresado una goleta cargada de oro. Viejo y enfermo vence, y muere al poco tiempo en 1581 a los ochenta años.


Al Nuevo Mundo vienen hombres de linaje


Algunos creen que a estas tierras vinieron los desechos de España y algunos segundones. Eso es parcialmente cierto, y se dio en las primeras expediciones de Colón.

A partir de la expedición de Nicolás de Ovando a Santo Domingo, el Reino de Castilla envía a esta parte del mundo personalidades notables, de buena educación, y parte de ellos pertenecientes a la alta nobleza peninsular. Por lo menos, un tercio de los conquistadores pertenecen a la nobleza.

Personaje notable en la conformación del Tucumán   fue Ramírez de Velasco, fundador de la Rioja y Jujuy,  a donde envía con ese objeto, a Francisco de Argañarás acompañado por su suegro, Hernán Mexia de Mirabal, sobreviviente de las primeras expediciones. Ramírez de Velasco era descendiente de Reyes de Navarra y del Cid Campeador. Hombre bondadoso, nunca olvido que parte de su misión era la salvación de las almas de los nativos. En sus cartas al Rey diseñó la Argentina, al plantear la repoblación de Buenos Aires y la incorporación a la jurisdicción del Tucumán del país de Cuyo.

De Santiago del Estero parte Jerónimo Luís de Cabrera con su lugarteniente Lorenzo Suárez de Figueroa, de la familia de los duques de Medina Sidonia, a fundar Córdoba. Luego se dirige a Santa Fe para posicionarse de un puerto sobre el Paraná, pero se encuentra con Juan de Garay, y debe ceder.

Ramírez de Velasco luego de gobernar el Tucumán,  es designado gobernador del Río de la Plata. Como demora en el traslado, asume como interino Hernando Arias de Saavedra, el primer nativo en gobernar estas tierras. En realidad está cansado y decepcionado por los conflictos, por eso se autoexilia en Santa Fe.

Entre los Hurtado de Mendoza y Francisco de Toledo hay que detenerse en Juan de Matienzo, notable jurista con conocimientos económicos llamativos para ese tiempo. Roberto Levillier lo ha estudiado por su actuación a cargo de la Real Audiencia, que gobernó Perú entre los marqueses de Cañete y el conde de Oropesa.

Matienzo comprende que hay que diversificar la economía, sin limitarse sólo a  la extracción de metales preciosos, sino fomentando la ganadería y la agricultura. Quince años antes de la refundación de Buenos Aires recomienda al rey su repoblamiento para tener el gran puerto del virreinato, y también aconseja trasladar la capital de la gobernación del Río de la Plata, de Asunción a una nueva Buenos Aires, “poblada por cuatrocientos españoles que se radiquen en ella”

La viabilidad del proyecto   fundador, es el resultado de las iniciativas del Virrey del Perú Francisco de Toledo, miembro de la orden de Alcántara, primo del duque de Alba y nieto de los condes de Feria. Su padre conde de Oropesa, no había aceptado el virreinato de la Nueva España años antes.

Toledo termina con la coexistencia con un descendiente de la familia de los Incas, destruyendo el estado neoinca de Tito Cusi. Esa presencia treinta años después de la muerte de Atahualpa, confundía la población nativa. A partir de este virrey hay una sola autoridad en el Perú.

La irrupción española significa un salto tecnológico que incrementa la producción agrícola, al traerse de España arados y los bueyes para tirar del arado. Por otra parte, la mula mejora el transporte. Carga en los caminos montañosos del Perú 300  kilos, 10 veces más que los 30  kilos que soportan las llamas, el camélido autóctono de la región.

La otra gran revolución promovida por Toledo es la incorporación de tecnología a la explotación del  cerro de Potosí, cuya productividad estaba en disminución con los primitivos sistemas de explotación de los Incas.


           
* Discurso de Incorporación de Roberto Azaretto a la Academia Argentina de la Historia.

sábado, 10 de marzo de 2012

INCREÍBLES PREMIOS "HEROÍNAS COTIDIANAS 2012" EN CÓRDOBA



                                                                                  







                             Por Carlos Page



El INADI otorga anualmente y esta es la tercera edición, una distinción “a aquellas cordobesas que desde distintos ámbitos contribuyen cotidianamente, con su dedicación y esfuerzo, a la construcción de una sociedad más inclusiva, equitativa y solidaria”, como expresa la web del INADI.
Y como estamos para recordar, ante la mala memoria de algunos o malas intencionalidades de otros, es del caso que para el 2012 se ha hecho nominar la Sra. Mónica Gorgas, directora del Museo de la estancia  Jesuítica de Alta Gracia para tal distinción.
Recordemos entonces que a principios del año pasado resonó en todos los medios y redes sociales[1] el tema de la censura hacia la exhibición y venta de libros en la tienda del museo que dirige. Se conformó la denuncia al INADI y al parecer se cajoneó el expediente. Pero la señora, además de la censura de libros, tiene otra causa en el INADI en su contra. Y no solo eso, sino que cuenta con dos denuncias en la Comisión de Igualdad, de Oportunidad y Trato (CIOT), dependiente de la Secretaría de Cultura de la Nación, por maltrato laboral. Incluso en su mismo museo posee una empleada con carpeta psiquiátrica y varias jubilaciones anticipadas por las mismas razones de discriminación y maltrato.
Es también público el autoritarismo con que maneja la institución, violando todo tipo de legislación por la conservación de monumentos, como lo fue en su momento la construcción de los famosos baños levantados sin autorización de la Comisión de Monumentos, violando normas elementales en la materia. También sus vínculos políticos con la municipalidad de Alta Gracia para que se le cediera parte del terreno del Banco Nación, violando con ello ordenanzas locales y que fue de dominio público en toda la prensa.
Seguramente ha usado para su nominación el tema de la “inclusión de los afrodescendientes”, cuando incansablemente y en su vida cotidiana califica peyorativamente a las personas con otra elección de sexo o cuando durante largos años excluyó del museo a personas que asistían a las actividades culturales por pensar diferente o hasta por ser ciudadano de Alta Gracia y hacer una elitista selección de invitados de su estirpe.
De tal forma que la Institución que preside la Sra. Domínguez se equivoca al dar este “Mis heroína” que le queda un poco grande a este sujeto, y deshonra al resto de distinguidas, que seguramente no reunirán las cualidades de este siniestro personaje, agazapado en conveniencias personales.
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